viernes, 20 de enero de 2017

La inteligencia de siempre




 por Samuel Blixen
6 enero, 20017

Los jefes del espionaje militar: Silveira, Vázquez, Barneix, Ferro, Casella y Sarli

Los oficiales del Ejército que dirigieron el espionaje militar en democracia contra gobernantes, legisladores, magistrados, partidos políticos, sindicalistas y periodistas fueron en su mayoría piezas clave del terrorismo de Estado durante la dictadura y algunos están presos por su responsabilidad en delitos de lesa humanidad. No sorprende, por tanto, que la actividad de inteligencia militar mantuviera en democracia los mismos criterios ideológicos de la dictadura, signados por la doctrina de la seguridad nacional y el esquema de la Guerra Fría.
Así, en noviembre de 1992 el entonces teniente coronel Jorge “Pajarito” Silveira (actualmente preso) figuraba como “asesor de los organismos de inteligencia, para lo cual cuenta bajo sus órdenes con informantes de organizaciones subversivas que brindan información del enemigo”.
Los jefes de dichas reparticiones, algunas dependientes del Estado Mayor del Ejército y otras del Ministerio de Defensa Nacional, no identifican –hasta donde se sabe– qué organizaciones subversivas operaban en el país ni quién era el enemigo que había que controlar; los documentos referidos al espionaje revelan que el “enemigo” eran partidos políticos legales y organizaciones sindicales.
Los presidentes y los ministros de Defensa de los sucesivos gobiernos desde la reimplantación democrática, en 1985, y hasta 2005, no modificaron el esquema de la inteligencia militar, que proyectaba a la democracia los criterios de la dictadura; es posible que dichos responsables civiles ni siquiera tuvieran conocimiento del grado de autonomía que se desplegaba a sus espaldas. Pero el esquema no se modificó cuando algunos episodios puntuales (el secuestro del chileno Eugenio Berríos en colaboración con la inteligencia chilena en 1991-1992, las escuchas con micrófonos en el despacho del general Fernán Amado en 1993 o las interferencias telefónicas al prosecretario de la Presidencia Leonardo Costa y al diputado Jorge Barrera en 2002) revelaron la gravedad de esa autonomía.
Aquellos oficiales que se destacaron en los organismos represivos como el Servicio de Información de Defensa (Sid) y el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (Ocoa) fueron después designados como jefes de las reparticiones que se especializaron en el reclutamiento de informantes y en la infiltración de partidos políticos y sindicatos.
Aunque el organigrama de las Fuerzas Armadas y su evolución es difícil de determinar, puede afirmarse que el Sid ya tenía en 1984 una sección Reclutamiento e Infiltración (Rel) que funcionaba con el Departamento III-Planes, Operaciones y Enlace (Poe). En esa época el responsable del Poe era el teniente coronel Ícaro N Méndez.
En diciembre de 1984, ya con el resultado electoral, la sección Reclutamiento e Infiltración se transforma en “Anexo” del Departamento III, y su responsable fue el teniente coronel Ramón Larrosa. El término “Anexo” figura como identificación en muchos documentos de 1985 a 1987, en poder de Brecha, que se refieren al espionaje de partidos políticos.
Simultáneamente, el Sid, creado en 1973 y cuyo primer jefe fue el coronel Ramón Trabal, se transformó en enero de 1985, en los estertores de la presidencia de Gregorio Álvarez, en el Servicio de Información de las Fuerzas Armadas (Siffaa), apenas un cambio de nombre, salvo una particularidad: a diferencia del Sid, el Siffaa pasaba a depender de la estructura jerárquica del Ejército, y su control se volvía más dificultoso, para el caso de que los primeros ministros de Defensa de Julio María Sanguinetti –el abogado Juan Vicente Chiarino y el general Hugo Medina– tuvieran intención de ejercer el control.
El Siffaa fue la cabeza visible de la inteligencia militar entre enero de 1985 y marzo de 1987. Al frente del Departamento III (Poe), el teniente coronel Pedro Barneix sustituyó al teniente coronel Larrosa en abril de 1986. Ya como general, Barneix ascendería a jefe de la Dirección General de Información de Defensa (Dgid) y en 2005 sería designado, junto con el general Carlos Díaz, para evacuar el pedido del presidente Tabaré Vázquez de identificar los lugares de enterramiento de detenidos-desaparecidos. Después de investigar en el círculo de los más notorios terroristas de Estado, Barneix y Díaz elevaron un informe al comandante del Ejército, general Ángel Bertolotti, con información absolutamente falsa. Por entonces aún no había comenzado la investigación judicial que identificó al entonces teniente Barneix, en 1974, como uno de los asesinos del militante carmelitano Aldo Perrini, ocurrido en el cuartel de Colonia.
SERVICIOS CAPACITADOS. En 1986, como jefe del Departamento III, el teniente coronel Barneix supervisaba al jefe de de la Sección Rel, que a lo largo de ese año comenzó el montaje de una red de espías que se enfocaría en la penetración del Partido Comunista. La red estaba supervisada por el capitán Wellington Sarli, quien en enero de 1986 participó en un curso de inteligencia en Alemania.
Sarli cobraría notoriedad diez años después, en 1996, cuando la policía chilena lo identificó como uno de los oficiales uruguayos responsables de la desaparición del bioquímico Eugenio Berríos, y procuró su extradición (véase recuadro). Pero a la hora de dirigir la compañía de espías contaba con un inestimable antecedente: designado en 1975 como miembro del Ocoa en la Región 4, Sarli asistió al jefe de la región, el general Gregorio Álvarez, en el montaje de una operación de inteligencia contra 25 jóvenes menores de edad, miembros de la Juventud Comunista en Treinta y Tres. Los jóvenes habían participado en un campamento en una playa de Rocha y a su regreso fueron detenidos en el cuartel de la compañía de Infantería número 10 (donde Sarli revistaba como alférez). Fueron brutalmente torturados y sometidos al escarnio público al difundirse un infame comunicado de las Fuerzas Armadas que falsamente atribuía a los menores de edad prácticas de promiscuidad sexual en el campamento y especialmente acusaba a las mujeres de realizar concursos de resistencia sexual. El periodista Mauricio Almada detalló el episodio en su libro Crónica de una infamia. Sarli fue denunciado en un expediente sobre esas torturas, pero el caso no prosperó, aunque no está archivado.
En abril de 1986, quizás por el arresto a rigor que sufrió por “deformación profesional” ordenado directamente por el general Washington Varela, jefe del Siffaa, el capitán Sarli dejó la sección Rel del Departamento III y pasó a revistar en la Región de Ejército 4.
En 1987 Barneix fue sustituido al frente del Departamento III por el teniente coronel Diego M Cardozo, quien mantuvo las mismas funciones de inteligencia por más que el Siffaa se convirtió, en marzo de 1987, en la Dirección General de Información de Defensa (Dgid). El encargado de la Sección Rel era el capitán Robert Terra, quien suspendió temporalmente el monitoreo del espionaje para asistir en Taiwán a un curso sobre “Estudios de seguridad e inteligencia”. Terra había sido comandante del Grupo de Operaciones Especiales de Inteligencia en el Ocoa 2 (San José).
Es a comienzos de ese año que el Departamento III despliega un cerco de espionaje en torno a Wilson Ferreira Aldunate. Los espías infiltrados en el Partido Nacional dan cuenta de las opiniones de Wilson sobre el anunciado referéndum para eliminar la recién votada ley de caducidad, sus evaluaciones sobre el Mln-Tupamaros, y hacen un seguimiento estrecho de Juan Raúl Ferreira y de Diego Achard.
En 1988 el Departamento III de la Dgid cobra impulso en la ramificación del espionaje, centrándose en el Mln, en el Partido Comunista y en el Pit-Cnt. Su jefe era el teniente coronel Eduardo Ferro, sindicado (pero nunca confirmado) como autor material de la muerte del escribano Fernando Miranda, uno de los pocos de­saparecidos cuyos restos pudieron ser rescatados. Ferro fue un activo participante en la red Cóndor: en abril de 1977, como integrante de la Compañía de Contrainformación del Ejército, fue individualizado como uno de los militares uruguayos que interrogaron en el centro clandestino argentino Club Atlético a los desaparecidos uruguayos Andrés Bellizzi y Jorge Goncálvez; en 1978 participó en el secuestro y traslado desde Brasil de Lilián Celiberti y Universindo Rodríguez. Muy probablemente Ferro sea “Guillermo”, el incansable coordinador de los “manipuladores” de espías, que en 1989 pretendían allanar los domicilios de diplomáticos cubanos y los locales de las publicaciones Brecha y Mate Amargo.
En ese mismo año de 1989 el mayor Wellington Sarli asumió como jefe de la sección Manipulación y Reclutamiento de la Compañía de Contrainformación; es posible que tanto esta compañía como el Departamento III de la Dgid tuvieran sus propios ejércitos de espías, aunque también es posible que ambos organismos coordinaran el espionaje, porque muchos documentos del D-III señalan que se debía enviar copias a la Compañía de Contrainformación. En todo caso, en 1991 el mayor Sarli fue evaluado por su superior en la Compañía de Contrainformación, el teniente coronel Tomás Casella. A fines de ese año la compañía se hizo cargo de la custodia del bioquímico chileno Eugenio Berríos.
En noviembre de 1992, cuando Berríos, recluido en un chalé de Las Toscas, pretendió fugarse de sus carceleros uruguayos y chilenos, el jefe de la Compañía de Contrainformación era el teniente coronel Edgardo da Cunha, quien dependía directamente del jefe del Departamento II del Estado Mayor del Ejército, el coronel Gilberto Vázquez, hoy preso por numerosos crímenes de lesa humanidad. Por primera vez el nombre de Vázquez se asocia al episodio del secuestro, desaparición y asesinato de Berríos.
Fue en noviembre de 1992 que Jorge Silveira asumió como asesor de los órganos de inteligencia, es decir, la Dgid y la Compañía de Contrainformación. Antes del episodio de Berríos, a mediados de 1992, Wellington Sarli asistió a un curso de inteligencia brindado por la Cia, acumulando el conocimiento adquirido diez años antes en un curso brindado por el Mossad, la inteligencia israelí.
Cualquiera de los oficiales nombrados podría aportar testimonios a la comisión investigadora de la Cámara de Diputados que analiza el espionaje militar en democracia, que algunos dudan que fuera una actividad institucional, mientras que otros prefieren dar un paso al costado porque el asunto está “bajo secreto presumarial”. El secreto es precisamente lo que fomenta el espionaje.

No resisten archivo

Los primeros análisis realizados por algunos de los integrantes de la comisión investigadora parlamentaria concluyen que efectivamente existió espionaje de la inteligencia militar en democracia, por lo cual las afirmaciones de las autoridades de las Fuerzas Armadas empiezan a caer por su propio peso.
Dos días después de conformada la comisión en Diputados, el ministro de Defensa, Jorge Menéndez, había trasmitido en el Senado información recibida desde el Estado Mayor de la Defensa y desde la Dirección de Inteligencia Estratégica que desmentía la existencia de espionaje militar a periodistas, partidos políticos, legisladores, dirigentes sindicales y jueces posterior a 1985.
“Las autoridades han respondido que institucionalmente no se han realizado actividades de esas características y que no existen en las Fuerzas (Armadas) archivos al respecto”, recalcó Menéndez. Sin embargo, los primeros elementos recogidos en las primeras sesiones de la investigadora apuntan a que el espionaje existió (“es innegable”, resumió un parlamentario consultado por Brecha).
La segunda sesión de la comisión se desarrolló este jueves y contó con la presencia de los historiadores Isabel Wschebor y Álvaro Rico. Los especialistas fueron los autores de los dos informes solicitados por la jueza penal Beatriz Larrieu, a partir del contenido de los documentos presentes en las 65 cajas incautadas en el domicilio del coronel fallecido Elmar Castiglioni.
Fuentes de Brecha afirman que la historiadora ratificó lo escrito en su informe, en el que explica que en el archivo Castiglioni existen “todos los indicios como para corroborar la existencia de expedientes institucionales en ese archivo particular”. Por su parte, Rico puso sobre la mesa aspectos más generales sobre los servicios de inteligencia y el aparato del Estado, pero se negó a profundizar en determinados asuntos de su informe “amparándose en el secreto presumarial”.
“Se ha estado manejando que las 65 cajas incautadas en el domicilio de Castiglioni tienen que ver con una iniciativa personal del coronel. De a poco vamos concluyendo que un trabajo de esta naturaleza no lo hace una persona en soledad, sino que se trata de un trabajo en equipo”, reafirmaron las fuentes consultadas.
El siguiente paso de la comisión investigadora será “cotejar los documentos del archivo Castiglioni con los archivos de los servicios de inteligencia del Estado”. Paralelamente se convocará a una lista de personas para que aporten más información sobre el asunto, entre las que se encuentra el periodista de este semanario Samuel Blixen. La investigadora volverá a reunirse el 20 de febrero para profundizar en un segundo aspecto de su indagatoria: confirmar si el espionaje se realizó de manera institucional o por fuera de la institucionalidad.
Mariana Cianelli

La conexión Berríos

Aquel 15 de noviembre de 1992 en que Eugenio Berríos –ex agente de la Dina chilena que llevaba ya un año en Uruguay en una especie de cárcel dorada– decidió deslizarse por el tragaluz del baño del chalé del capitán Eduardo Radaelli, en Las Toscas, y huir de sus custodias militares chilenos y uruguayos, las sirenas de alarma sonaron en la Compañía de Contrainformación del Ejército: dos de sus oficiales, Tomás Casella y Eduardo Radaelli, habían dejado escapar a Berríos, quien por esas horas corría por las calles de Parque del Plata gritando “Pinochet me quiere matar”.
El jefe de la compañía, el teniente coronel Edgardo da Cunha, ordenó al mayor Wellington Sarli que se trasladara inmediatamente a Parque del Plata para interiorizarse de la situación y brindarle un informe detallado. Fue así que el destino de Sarli quedó, a partir de ese momento, indisolublemente unido al de Casella y Radaelli. Ambos fueron interrogados por el ministro de Defensa del gobierno de Luis Alberto Lacalle, Mariano Brito, y se atuvieron a la versión de que la custodia del bioquímico chileno había sido una “gauchada” personal que le habían hecho a unos amigos chilenos que, casualmente, también eran militares. Esa versión, y la burda foto trucada que mostraba a Berríos, desaparecido, leyendo un diario italiano, bastó para que el gobierno diera por finalizada la cuestión: “Es un asunto chileno”, explicó Lacalle; los legisladores suspendieron la investigación y la justicia se desentendió del rosario de delitos cometidos: secuestro, documentación falsa, ingreso ilegal de militares extranjeros, etcétera.
El nombre de Sarli apareció definitivamente asociado al caso Berríos poco después que apareciera el cadáver en unas dunas de El Pinar. Tras una tozuda investigación de la policía chilena, fue imposible impedir que la justicia de ese país reclamara la extradición de los tres oficiales de contrainformación por los delitos de secuestro y asociación para delinquir. Ante los jueces chilenos los tres negaron su participación en el asesinato, pero mientras Casella y Radaelli se atuvieron a la versión original de la gauchada, Sarli declaró que él había concurrido a Parque del Plata cumpliendo una orden de su superior.
Aquí en Uruguay nadie se dio por enterado de que la Compañía de Contrainformación aparecía institucionalmente vinculada a un secuestro y asesinato cometido por el Cóndor en democracia. Tras una de las tantas negativas de la justicia chilena a conceder las apelaciones solicitadas por los tres militares uruguayos, el ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro llegó a afirmar que Casella, Radaelli y Sarli eran “presos políticos”.
Una vez confirmada la sentencia, Casella y Radaelli se acogieron al beneficio de terminar de cumplir la pena en Uruguay. Sarli, en cambio, prefirió quedarse en Santiago de Chile. Dicen que allá tiene una novia. También es posible que no quiera regresar porque tiene causas pendientes en Uruguay.



por Samuel Blixen
13 enero, 2017
Irineu Riet Correa, uno de los interlocutores políticos con los militares, en el período de gobierno de Luis Alberto Lacalle / Foto: Oscar Bonilla - Archivo

Ajuste fiscal, privatización de las empresas públicas, reglamentación del derecho de huelga: las principales insignias de la política neoliberal que Luis Alberto Lacalle desplegó no bien asumió la presidencia en marzo de 1990 tuvieron coletazos explosivos cuando los recortes presupuestales afectaron a las Fuerzas Armadas, en la rendición de cuentas de 1992. Diez atentados con bomba, detonación de granadas y ametrallamientos, reivindicados por dos grupos paramilitares (la Guardia de Artigas y el Comando Lavalleja), una virtual insubordinación y acuartelamientos en distintos puntos del país, dieron cuenta a lo largo de ese año y el comienzo de 1993, de las profundas divisiones existentes en el Ejército y en la Armada Nacional.
Lacalle pretendió revertir los términos de una ecuación histórica, esto es, la preeminencia de altos mandos identificados con el Partido Colorado, con designación de oficiales “correligionarios”.  Al mediar su primer año de mandato se propuso corregir la correlación heredada de su antecesor Julio María Sanguinetti: de los 12 generales en actividad sólo cuatro podían identificarse como simpatizantes del Partido Nacional. El ascenso a general del coronel Manuel Fernández, destinado a la Casa Militar, supuso pasar por encima de 44 coroneles; y la designación de su amigo James Coates en la comandancia de la Armada, apenas nueve horas después de ascenderlo a vicealmirante, implicó pasar por encima de 46 capitanes de navío. El esquema se completó con el general Yelton Bagnasco en la División de Ejército 1, el general Mario Aguerrondo al frente de la inteligencia militar, y la designación del general Juan Modesto Rebollo como comandante del Ejército, que obligó al general “de la derecha”, Juan Zerpa, a pasar a retiro.
La política militar de Lacalle, que el ex presidente Sanguinetti calificó de “desastre”, profundizó las fracciones en la interna militar, pero no alteró la “rutina” del anexo del Departamento III de la Dirección General de Información del Estado, que se encargaba de la organización del espionaje extendido a toda la sociedad. La siembra de micrófonos en los despachos del ministro de Defensa, Mariano Brito, del comandante de la Armada y del general Fernán Amado, debió ser ejecutada por otra repartición del Departamento III o por la Compañía de Contrainformación. El anexo se centraba por esos días turbulentos en el espionaje al Partido Comunista, al Mln, al Pit-Cnt y particularmente a los sindicatos de las empresas estatales, además de vigilar a las esposas de funcionarios policiales que preparaban las condiciones de la huelga policial de noviembre de 1992.
Los manipuladores de los infiltrados recomendaban recoger cualquier opinión de dirigentes políticos sobre las Fuerzas Armadas. Así, un oficial identificado con el seudónimo “Adrián”, informaba a fines de noviembre de 1991 las noticias proporcionadas por el agente 836 K-III sobre la interna del Partido Nacional durante una conversación en un café de las inmediaciones de Constituyente y Carlos Roxlo. El espía, a quien Adríán llamaba “Pingüino”, reveló que Enrique Martínez, dirigente juvenil del Herrerismo, había enviado a Libia a Guillermo Aishemberg (“cercano a la 504”) y a Gómez Brasil (“viejo militante del partido”) para sondear posibles transacciones comerciales con los libios. “Pingüino” detalló trascendidos sobre las reuniones que venían manteniendo algunas personalidades, entre ellas Rodolfo Nin Novoa, Irineu Riet y Alberto Zumarán para la formación de un grupo opositor dentro del partido. El senador Zumarán, dos veces candidato wilsonista a la Presidencia, había denunciado el programa económico y social que estaba aplicando Lacalle y había acusado a 14 jerarcas del gobierno por “implicancias” con la dictadura; era, según Pingüino, la cabeza principal de ese movimiento opositor.
Según el espía, Irineu Riet, “una figura bien vista dentro del partido”, era la persona clave para hablar con las Fuerzas Armadas, “siempre que Zumarán o el Ejército lo consideren necesario”. Habitualmente las reuniones con oficiales del Ejército se realizaban en las cabañas militares de Santa Teresa, “siendo muy asiduas y fructíferas”. El manipulador quiso saber los nombres de los oficiales: “la fuente no pudo precisar con qué militares se ha entrevistado Irineo (sic) Riet, pero sí aseveró las excelentes relaciones con el jefe del Batallón de Infantería N° 12 de Rocha y jefes que administran las cabañas militares de Santa Teresa”.
Por entonces, la llamada “agencia” que reclutaba y comandaba a los espías recibía en agosto de 1991 un pormenorizado informe del agente 951 B-I sobre una reunión del grupo de base 6, del Zonal III del Mln con dirigentes, entre los que se contaban José Mujica, Lucía Topolansky, Jorge Manera, Luis Puime y Omar Alaniz. Entre los asistentes que el espía identificó –y que consignó en su informe– estaba el “Zapa”, un ex preso político que el Departamento III tenía a sueldo como infiltrado en el Mln con el seudónimo “Fabricio”, lo que sugiere que el Zonal III albergaba a más de un espía.
El informe del agente 951 consignaba la opinión de José Mujica, quien proponía que el Mln debía dialogar con los militares. “A las Fuerzas Armadas hay que integrarlas ya que con el Mercosur ellos también se quedarán sin trabajo”, habría dicho Mujica según la síntesis del espía.
El documento del Departamento III confeccionado y archivado el 21 de agosto de 1991 afirmaba que según Mujica “en el Ejército hay caraspintadas, que son los menos malos porque son nacionalistas, y a diferencia de los aprovechadores, estos han tomado siempre las armas para defender el nacionalismo contra el imperialismo y con todos ellos tenemos que ir al diálogo”. El dirigente del Mln afirmaba que “en el Ejército hay sectores o grupos que tienen contradicciones entre sí, y que tratan de acomodarse”. El diálogo según Mujica debía tener como objetivo “solucionar todos los problemas y no dejarlos afuera”.
Las contradicciones que apuntaba Mujica se expresaron un año después en la serie de atentados de las bandas paramilitares y en la crisis de la huelga policial, que dejó al Ejército en estado de asamblea. El presidente Lacalle se propuso utilizar al Ejército para reprimir a los policías. Quiso saber si los oficiales del Ejército acatarían la orden: “Supongo”, fue la respuesta del comandante Rebollo; el general Fernández consideró que era posible desalojar a los huelguistas, pero “habrá no menos de 30 muertos”. El presidente optó por encomendar al Ejército y a la Armada el patrullaje de la ciudad. En el momento en que firmaba el decreto respectivo, en una sesión del Consejo de Ministros, alguien cortó la luz y dejó a oscuras el Edificio Libertad porque tampoco funcionó el generador.










miércoles, 18 de enero de 2017

Vergonzosa in-justicia

El juicio del niño Polio ante el pretor







>>> Vergonzosa impunidad: el Tribunal de Roma absuelve a represores del Plan Cóndor

El tribunal de Roma acaba de absolver a los militares represores uruguayos en el juicio por el Plan Cóndor. Solo fue condenado a cadena perpetua el excanciller de la dictadura Juan Carlos Blanco y algunos militares bolivianos y chilenos.

Sebastián Artigas

Martes 17 de enero



El tribunal de Roma absolvió a los militares uruguayos implicados en el juicio, que tenían el pedido de cadena perpetua por parte de la fiscalía. Los reconocidos criminales de lesa humanidad: Gregorio "Goyo" Álvarez, José Ricardo Arab Fernández,"Nino" Gavazzo Pereira y Juan Carlos Larcebeau Aguirregaray, Pedro Antonio Mato Narbondo, Luis Alfredo Maurente Mata, Ricardo José Medina Blanco, Ernesto Avelino Ramas Pereira, José Sande Lima, Jorge Alberto Silveira Quesada, Ernesto Soca, Gilberto Vázquez Bissi y Jorge Néstor Troccoli Fernández, ahora gozan de la impunidad otorgada por el Tribunal de Roma.
El único represor uruguayo condenado y a perpetua es el ex canciller de la dictadura Juan Carlos Blanco. Además se condenó a algunos ex militares represores de Chile y Bolivia.
Jorge Troccoli, único imputado con presencia en el juicio fue absuelto con el resto de los violadores de DDHH.
Dardo Artigas familiar de desaparecidos y victima de la dictadura dejó un primer mensaje claro, junto a su sobrina e hija de desaparecidos Victoria Moyano Artigas: “Nosotros no vamos a aflojar, seguiremos luchando hasta que se condene a todos los represores del Plan Cóndor”.


 >>> Completamente indignada



>>> Declaraciones de Victoria Moyano Artigas en juicio de Roma por el Plan Cóndor.



>>> Llenos de rabia
Victoria Moyano Artigas viajó a Roma a escuchar la injusta sentencia. “Nos vamos como vinimos” expresó indignada. Además, descargó responsabilidades contra el estado uruguayo. Una pelea que continúa.
Martes 17 de enero


Frente a la sentencia del juzgado romano que absuelve a 13 de los 14 acusados uruguayos, los familares presentes en el juicio salieron indignados y llenos de rabia. Una de ellas fue la nieta recuperada María Victoria Moyano Artigas, que nació en el centro clandestino de detención Pozo de Banfield.

En Roma se encontró con su tío, Dardo Artigas, quien también fue víctima de la dictadura uruguaya y que comparte el dolor de no saber al día de hoy el destino de su hermana Asunción Artigas (madre de Victoria) y su cuñado Alfredo Moyano, ambos desaparecidos.

Al salir de la audiencia donde se leyó la sentencia, Victoria fue entrevistada por distintos medios internacionales, donde declaró: “Me voy completamente indignada, viajé miles de kilómetros para tener alguna respuesta y para tener condena, porque repito, mis padres están desaparecidos, yo no sé el destino de ellos. Tengo 39 años, nací en un centro clandestino y Tróccoli va a salir libre y yo no sé dónde está mi madre y dónde está mi padre, y ellos (por los militares) no tienen condena”.

La condena fue a los responsables políticos de los distintos países – como al ex canciller de la dictadura uruguaya Juan Carlos Blanco o al dictador boliviano Luis García Meza - pero dejó libres y sin condena a los militares que fueron los autores materiales de los crímenes de lesa humanidad. Frente a esto, un periodista italiano preguntó a Victoria Moyano si tenía pruebas contra los militares. “¿Y yo dónde nací si no soy la prueba viviente de que este señor (en referencia a Jorge Tróccoli) hizo ésto, y que era el máximo responsable” respondió.

“Porque no es necesario, a este nivel, solamente agarrar y apretar el gatillo y torturar, sino que hay que saber quiénes son los responsables de que se haya desarrollado este gigantesco sistema represivo en Latinoamérica, del que este señor era parte, este y todos los uruguayos implicados. Y no puede ser que nos vayamos así”. Victoria expresaba así la indignación de muchos familiares y víctimas que como ella buscaban una condena ejemplar, y no la encontraron en Roma, como tampoco en Uruguay.

Los responsables de que se haya desarrollado un gigantesco sistema represivo con impunidad judicial


Responsabilidad del estado uruguayo

Victoria Moyano denunció además la imposibilidad de juzgar a los represores en el Uruguay porque todavía se mantienen las leyes de impunidad que impiden su juzgamiento. “Y acá se presentó como querellante el Estado uruguayo que no condena en su país, y acá Tróccoli volvió a quedar libre. Esto es una vergüenza, y quiero repetir que veníamos a buscar condena porque en Uruguay no hay condena para los genocidas”.




En este sentido, Victoria fue directamente contra la persona del vicepresidente Raúl Sendic – también presente al momento de la lectura de la sentencia – quien deslindó responsabilidades por parte del estado uruguayo. “Acá hay que venir y decir la verdad. (Raúl Sendic) vino acá a hacer toda una representación, un teatro, cuando a nosotros no nos representa. Yo viajé miles de kilómetros para escuchar esta sentencia, y que este señor venga a decir que no puede cuestionar nada es una vergüenza. Sí, obviamente, nosotros cuestionamos que en su país hay impunidad” expresó.



Raúl Sendic había expresado a la prensa que respetaba el fallo aunque no lo compartía. “Esperábamos otra cosa. Nos sentimos defraudados … no puedo juzgar al tribunal, nosotros reconocemos la independencia de los poderes … Nos queda la tranquilidad de haber hecho todo lo posible” declaró.

Pero esto mentira siendo que en Uruguay sigue reinando la impunidad. Al momento, y habiendo pasado más de 3 décadas desde la salida de la dictadura, solo se han juzgado a una docena de militares y civiles responsables por la tortura, muerte y desaparición de centenares de uruguayas y uruguayos, militantes políticos y sociales.

En Uruguay existe una complicidad entre el régimen político y el poder judicial para frenar (o directamente eliminar) las causas que pretenden juzgar y condenar a los responsables de estos crímenes, además de haber sostenido durante décadas la vigencia de la Ley de Caducidad que impedía directamente toda presentación judicial por parte de las víctimas y familiares.

Por los desaparecidos y los hijos que faltan recuperar

Victoria lucha desde los 9 años – momento en que recuperó su verdadera identidad – para saber qué pasó con sus padres y para que haya justicia y que paguen los responsables. Pese al resultado del fallo judicial, Victoria no bajará los brazos y ya confirmó que seguirá en la lucha.

Concluyendo sus declaraciones, Victoria expresó firmemente “voy a seguir peleando por el juicio y castigo, como lo vengo haciendo desde que recuperé mi identidad, el juicio y castigo a los militares responsables del Plan Cóndor y del genocidio de miles y miles de personas. No sabemos el destino de nuestros familiares, hay jóvenes como yo que hasta el día de hoy siguen apropiados, no tienen su identidad, como me pasó a mí que pude conocer mi identidad, pero hay otros que no. Vamos a seguir luchando como lo hemos hecho todos estos años”.



La ex-fiscal Mirtha Guianze dijo en Roma que "la Comipaz entregó al tribunal italiano documentos que a la justicia uruguaya se negaron".
Cuando se negó esa documentación la secretaria de la Comipaz era Graciela Jorge, ex-integrante del MLN.
Ha llegado la hora de discutir en serio el papel que han jugado notorios ex dirigentes tupamaros en el mantenimiento de la impunidad.



Mirtha Guianze, integrante del directorio de la Institución Nacional de Derechos Humanos, dijo que tiene la esperanza de ver una “sentencia condenatoria” contra Jorge Tróccoli en el fallo que se dará a conocer mañana en Roma por el Plan Cóndor.
Según dijo la ex fiscal a Radio Uruguay, el fallo sobre Tróccoli es el más importante dentro de los acusados uruguayos, debido a que “es la persona que no pudo ser juzgada en Uruguay, y a la que Italia no entrega por ser nacional”, por lo que “es la posibilidad de que la Justicia de Italia cumpla con su obligación de juzgar”. Guianze manifestó que existen “muchas esperanzas en que la sentencia sea condenatoria”.
El resto de los acusados uruguayos, en cambio, ya han sido condenados por la Justicia uruguaya, por lo que para Guianze, su condena sería una “confirmación de lo actuado en Uruguay”. La ex fiscal también destacó la presencia del vicepresidente Raúl Sendic durante la sentencia condenatoria. “Es muy importante. Uruguay da una muestra de que está interesado oficialmente en el resultado del juicio”.

Escuchar a Guianze Radio Uruguay

>>> Consternados
>>> Rabiosos
fotos La Diaria

“Triste sería conservar para siempre en nuestra memoria colectiva el hecho fatal de que nos hemos convertido en pueblos pusilánimes doblegados por abyectas amenazas de algunos militares que obligan a olvidar y dejar impunes a los criminales. Sería insoportable convivir para siempre con la propia vergüenza y la dignidad perdidas. La paz, que siempre es fruto de la justicia restablecida, se volvería una ilusión inalcanzable y nostalgiosa".
Luis "Perico" Pérez Aguirre (Fundador de SERPAJ Uruguay)


>>>La Sempiterna Impunidad
EN 30 AÑOS DE LA LEY 15.848, SOLO 30 REPRESORES FUERON PROCESADOS. DE 304 CAUSAS JUDICIALIZADAS: 23% ARCHIVADAS, 63% EN PRESUMARIOS Y APENAS HUBO 6 SENTENCIAS.
El 22 de diciembre 2016, al cumplirse 30 años de la aprobación de la Ley 15.848 de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, Uruguay sigue inmerso en la impunidad impuesta desde la salida de la dictadura y, a pesar de las múltiples denuncias por crímenes de lesa humanidad realizadas por organizaciones defensoras de los derechos humanos, investigaciones periodísticas y a través de familiares o de las propias víctimas, sólo se han judicializado 304 causas y apenas se procesó a 30 militares, policías o civiles, de los cuales nada más que 14 permanecen en una prisión.
SIN IMPUTAR
El 63% de los casos que llegaron a ser judicializados (180 causas), no ha pasado de la etapa del presumario; y en varios de estos casos las indagatorias judiciales recién han comenzado luego de años de “chicanas” jurídicas interpuestas por los abogados defensores de los imputables. Primero, por el reclamo de jurisdicción de la justicia militar, luego por el amparo de la propia Ley de Impunidad, le siguieron inconstitucionalidades de la ley interpretativa, y más tarde los reclamos de prescripción de los delitos. En algunos casos los jueces no han llegado a convocar a testigos y mucho menos a citar a un represor como testigo y mucho menos como imputado.
De 304 denuncias judiciales por crímenes de lesa humanidad, 180 causas (el 63 %) continúan en la etapa presumarial: 126 en los juzgados penales de Montevideo y 54 en los juzgados letrados del interior del país (1 en Carmelo, 3 en Colonia, 2 en Ciudad de la Costa, 2 en Las Piedras, 1 en Florida, 2 en Paysandú, 1 en Salto, 1 en Treinta y Tres, 1 en San José, 2 en Maldonado, 2 en Fray Bentos, 1 en Flores, 32 en Tacuarembó, 1 en Rivera, 1 en Libertad y 1 en Bella Unión). A ellas, hay que agregar 18 causas cuyo estado de situación no es claro, 19 que fueron acumuladas a otras causas, 3 que no figuran registradas y 2 en los que el juez declinó competencia...
Es decir que, luego de tres décadas de judicialización de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el período de terrorismo de Estado sufrido por Uruguay, durante la represión institucional (1968-1973) y por la dictadura cívico militar (1973-1985), únicamente 82 causas judiciales (menos del 30%) llegaron a algún tipo de definición. Y de ellas, para colmo, 66 denuncias (23 %) fueron archivadas.... Sólo en 10 casos (3 %) se alcanzó la etapa de sumario y apenas en 6 procesos (2 %) la justicia penal uruguaya llegó a establecer una sentencia de primera instancia.
Los datos surgen del seguimiento de causas judiciales que desde hace diez años realiza el Observatorio Luz Ibarburu (OLU), que en un comunicado hecho público en octubre, manifestó su preocupación “por la impunidad de la que goza la enorme mayoría de quienes han sido denunciados como presuntos autores, coautores, cómplices o encubridores de crímenes de lesa humanidad”, reclamó que el Poder Judicial “adopte las medidas jurisdiccionales y administrativas” que le competen para amparar a las víctimas y advirtió que “la omisión e ineficiencia judicial hacen incurrir al Estado uruguayo en responsabilidad internacional” por incumplimiento de la Sentencia del Caso Gelman por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Recordó que en su dictamen, la CIDH “ordenó al Estado uruguayo que condujera las investigaciones de modo eficaz, en un plazo razonable y asegurando que las autoridades competentes realicen las investigaciones correspondiente ex officio” y expresó que “la obligación del Estado de dar pronto cumplimiento a las decisiones de la Corte es parte intrínseca de su obligación de cumplir de buena fe con la Convención Americana y vincula a todos sus poderes y órganos, incluidos sus jueces y órganos vinculados a la administración de justicia...”
El Observatorio Luz Ibarburu denunció que constata la demora en los enjuiciamientos como una clara manifestación de denegación de justicia; que los jueces penales deben establecer mecanismos procesales para evitar que los recursos presentados se transformen en un factor dilatorio y de revictimización de los denunciantes; que para que los denunciados se constituyan judicialmente en “indagados” se requiere un acto de señalización específico, pero cada vez que un juez va a realizar la indagatoria, se ve obstaculizado por una nueva “incidencia” procesal; y la suspensión del proceso penal debe hacerse de manera fundada; por lo que reclamó a todos los jueces (letrados, de apelación y los propios ministros de la Corte) una actuación diligente, seria y eficiente, que no favorezcan la impunidad, la revictimización y el incumplimiento de los deberes del Estado.
En estos 30 años, a pesar de tanta dilatorias y maniobras de los impunes y de sus impunidores, 30 militares, policías y civiles, llegaron a ser procesados con prisión por la justicia penal uruguaya. Sin embargo, solo la mitad de ellos está cumpliendo la disposición judicial de un proceso tras las rejas (aunque ninguna de las cárceles especiales en las que están detenidos tiene en realidad barrotes de hierro). Seis de los procesados fallecieron, a cuatro los “desprocesaron” y liberaron, a uno lo excarcelaron en forma anticipada, a otros cuatro les concedieron el privilegio de la prisión domiciliaria y uno permanece en el Hospital Militar.
SIN PENAS
Al coronel Juan Carlos Gómez, inicialmente procesado por el homicidio de Roberto “Tito” Gomensoro Josman en marzo de 1973, le fueron retirado los cargos luego de un extraño “enroque” por el que una vez sustituidos la jueza (Lilián Elhorriburu por Karen Cuadrado Fernández Chávez) y fiscal (Graciela Peraza Furlán por Fernando Pérez D'auria) en el Juzgado de Paso de los Toros, surgió un testimonio que descalificó al testigo de cargo de la causa e hizo caer la imputación sobre el militar apodado “Carretilla de Plata”. Como él, también resultó sobreseído el coronel José Nino Gavazzo y el caso Gomensoro volvió a quedar impune.
Otro tanto sucedió con el coronel Walter Gulla, director del Penal de Libertad en 1981 cuando se produjo la muerte por “suicidio” del recluso Horacio Ramos. El juez penal de 3ª Turno, Ruben Saravia y la fiscal de 2º Turno Mirtha Guianze habían considerado que existía responsabilidad de Gulla en lo que caratularon como “Homicidio”, pero el Tribunal de Apelaciones de 4º Turno (creado especialmente para pronunciarse sobre casos de derechos humanos, e integrado por Ángel Cal Shabán, Alfredo Gómez Tedeschi y Jorge Antonio Catenaccio Alonso), consideró que no había elementos de prueba y Gulla fue liberado.
El propio Tribunal de Apelaciones de 4ª Turno (ahora integrado por Ángel Cal, Jorge Cantenaccio y Luis Charles) también fue el que propició la libertad del policía Juan Ricardo Zabala, imputado por el Juez Penal de 1ª Turno, Juan Fernández Lecchini, como cómplice del homicidio muy especialmente agravado del maestro Julio Castro en agosto de 1977. Sin embargo, el tribunal de alzada, entendió que Zabala solo había cumplido la orden de detención como funcionario del SID. La muerte y desaparición de Julio Castro volvió a quedar impune y el caso sería derivado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Una vez más, fue el Tribunal de Apelaciones de 4ª Turno, integrado por Luis Charles, Ángel Cal y la incorporada Gabriela Merialdo, quien decidió “desprocesar” al ex tupamaro Héctor Amodio Pérez, a quien la jueza penal de 16ª turno, Julia Staricco y la fiscal Estela Llorente, había procesado por su responsabilidad en las detenciones sufridas por varios de sus ex compañeros por la Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas (OCOA) luego que el “felón” aceptara “ordenar los papeles” al coronel Armando Méndez durante 1972. Amodio -que pasó casi un año en prisión domiciliaria- quedó libre, pero el caso fue apelado y debe permanecer en el país.
Asesino del estudiante Ramón Peré en julio de 1973, el coronel Tranquilino Machado fue excarcelado anticipadamente en octubre de 2014 en otra polémica decisión de la Suprema Corte de Justicia que consideró que el militar había cumplido los dos tercios de la condena de cuatro años de prisión que por un delito de homicidio le había imputado el juez penal de 3° Turno, Ruben Saravia, a pedido del fiscal Juan Gómez. Lo curioso, es que la propia Corte había admitido poco antes una decisión del Tribunal de Apelaciones de 4° Turno, que esta vez había rechazado un pedido de prescripción del delito por parte del abogado defensor Miguel Langón (ex Fiscal de Corte), al establecer que no se podía contabilizar los años de vigencia de la Ley de Caducidad. El crimen no prescribió, pero la Suprema Corte terminó liberando al criminal.
A esta serie, se podría agregar el caso de la policía María Lemos, quien venía siendo indagada por el caso de la muerte con vinos envenenados de Cecilia Fontana de Heber en agosto de 1978, pero cuando la jueza penal de 9ª Turno Gabriela Merialdo (ahora el el Tribunal de Apelaciones de 4ª Turno) evaluaba las pruebas caligráficas que la inculpaban, presentadas por el director de Policía Técnica, Inspector Principal Roberto de los Santos, se produjo una extraña intervención del propio sub jefe de Policía de Montevideo, Inspector Washington Curbelo, quien descalificó las pruebas contra la hermana de su ex compañero de trabajo comisario Víctor “Beto” Lemos (ex Director de Hurtos y Rapiñas). Curbelo fue el perito que dio por verdadera la falsa foto del científico chileno Eugenio Berríos en Italia con la que se cerró una interpelación al canciller Sergio Abreu en 1992 y también fue el calígrafo que consideró falsa la firma auténtica de Walter Estellano cuando por el Caso Focoex el parlamento terminó sancionando al denunciante, diputado frenteamplista Leonardo Nicolini.
SIN GLORIA
Efectivamente presos, se encuentran los policías Nelson Bardesio y Pedro Fleitas, integrantes del Escuadrón de la Muerte que en 1971 fue responsable del secuestro y desaparición de Abel Ayala y Héctor Castagnetto, y del homicidio de Manuel Ramos Filippini e Íbero Gutiérrez. Bardesio fue detenido y extraditado desde Argentina (donde lo encontró un equipo periodístico del semanario Brecha) y, como el Inspector Fleitas, terminó procesado por homicidio especialmente agravado según dispuso la jueza penal de 8° Turno, Graciela Eustachio a pedido del fiscal Juan Gómez, quien aceptó lo que había solicitado su antecesor el fiscal Ricardo Perciballe (desplazado a la órbita civil por el Dr. Jorge Díaz apenas llegó a asumir como Fiscal de Corte) quien también había reclamado la cárcel para el policía Jorge Grau Saint Laurent (fallecido) y para el civil Miguel Sofía, hoy prófugo de Interpol.
El coronel Arturo Aguirre también continúa encarcelado, luego de haber sido procesado por el juez penal de 4° Turno, Eduardo Pereyra Suárez, quien le imputó el delito de homicidio especialmente agravado sobre Gerardo Alter durante un interrogatorio en el Batallón Florida en 1973. Junto a él, fue procesado el capitán Alberto Gómez Graña, quien falleció en prisión en 2013, y se pidió la captura internacional del coronel Hermes Tarigo, quien huyó del país. El coronel José Puigvert, es el único de los asesinos de Aldo Perrini que está preso. La muerte del heladero de Carmelo en marzo de 1974 en el Batallón N° 4 de Colonia, también implicaba al general Pedro Barneix, quien se suicidó, y a los coroneles José “el francés” Baudean y Washington Perdomo, que fallecieron antes de que la jueza penal de 7° Turno, Beatriz Larrieu de las Carreras y la fiscal Ana María Telechea tomaran resolución en una causa que había sufrido todo tipo de dilatorias en cada intento de indagatoria de la magistrado antecesora, Mariana Mota, quien sufrió fuertes presiones del sector militar, político y judicial. Mota, finalmente, fue trasladada a un juzgado civil por la Suprema Corte de Justicia antes de poder dar su dictamen sobre el caso.
El coronel aviador Enrique Rivero Ugartemendía cumple la pena de prisión que se le impuso por el homicidio, en julio 1976, de Ubagesner Cháves Sosa, cuyo cuerpo, enterrado en una fosa clandestina en una chacra de Pando, fue recuperado en noviembre de 2005. La jueza actuante, Mariana Mota, también procesó por ese crimen al coronel (av.) José Uruguay Araújo Umpiérrez. Enrique Rivero, había sido procesado por la muerte de Horacio Ramos en 1981, pero fue absuelto de ese crimen por la Suprema Corte de Justicia. También se encuentra preso el coronel Asencio Lucero, procesado por la jueza penal de 1° Turno, Julia Staricco, quien a pedido del fiscal Carlos Negro le imputó reiterados delitos de privación de libertad especialmente agravados por su participación en crímenes de lesa humanidad sobre un grupo de presas políticas que denunció la violencia sexual como práctica de tortura en el Regimiento de Caballería N° 9, donde el reo era capitán a cargo del S2 (Inteligencia).
La cárcel de Domingo Arena fue creada para alojar al primer grupo de militares encarcelados por sus crímenes durante la dictadura. Allí se encuentran los ex coroneles José “el turco” Arab, Luis Maurente, Jorge “Pajarito” Silveira y Gilberto Vázquez, con los ex policías Ricardo “Conejo” Medina y José Sande Lima, y el ex soldado Ernesto “Drácula” Soca. Todos ellos responsables del traslado y desaparición de los uruguayos militantes del partido Por la Victoria del Pueblo (PVP) secuestrados en Buenos Aires, recluidos en el centro clandestino de detención (CCD) Automotores Orletti y trasladados a Uruguay en el denominado “segundo vuelo”, quienes tras permanecer en el “pozo” conocido como “300 Carlos”, fueron ejecutados y enterrados en una unidad militar. La “patota” del Servicio de Información y Defensa (SID), procesada por el entonces juez penal de 19° Turno Luis Charles y la fiscal Mirtha Guianze, también incluye a los coroneles José Nino Gavazzo y Ernesto Ramas, quienes hoy gozan de prisión domiciliaria.
El propio juez Charles, con el ministerio público de Guianze, también actuó en la causa de los secuestros en 1977 de otro grupo de uruguayos, militantes del GAU, el PCR y el MLN, quienes recluidos en los “pozos” de Banfield y Quilmes en Buenos Aires, fueron traídos por mar, aire y tierra a Uruguay donde los ejecutaron y desaparecieron. Por ese crimen de lesa humanidad fue procesado y continúa preso el capitán de fragata Juan Carlos Larcebeau, uno de los comandantes de Fusileros Navales (FUSNA), unidad de la Armada uruguaya que participó en esa etapa de la coordinación represiva regional conocida como Plan Cóndor. Por el caso, también fue encarcelado el dictador Gregorio “Goyo” Álvarez y se fugó a Italia el capitán de navío Jorge Tróccoli, cuya cadena perpetua fue solicitada por el fiscal Giancarlo Capaldo en el juicio internacional al “Plan Cóndor” que se viene instruyendo en Roma.
Quien ya se encuentra preso en el exterior es el coronel Manuel Cordero Piacentini, quien fue requerido por la justicia uruguaya en 2002 por apología de la tortura y huyó a Brasil donde se radicó hasta que, luego de un largo proceso, la justicia brasileña otorgó su extradición a Argentina, cuya justicia había pedido su captura para enjuiciarlo en el marco de la megacausa contra el Plan Cóndor. Finalmente, Cordero fue sentenciado a 25 años de prisión, castigo que cumple en la Unidad 3, cerca del aeropuerto de Ezeiza. Cordero esta implicado en varias de las causas que se juzgan en Uruguay y particularmente en el homicidio por torturas de Iván Morales Generalli en noviembre de 1974.
Cumplen condena en Chile, luego de ser extraditados en 2006, los uruguayos Tomás Casella, Eduardo Radaelli y Willington Sarli, implicados en el homicidio del agente chileno Eugenio Berríos, desaparecido en 1992 y cuyo cuerpo fue encontrado en una duna de El Pinar en 1995. Berríos, científico que experimentaba con gas sarín para la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), había sido “escondido” en Uruguay cuando se comenzó a investigar judicialmente el homicidio del ex canciller Orlando Letelier y se había llegado a una conexión con el agente norteamericano Michael Townley, que comprometía a la dictadura del general Augusto Pinochet.
SIN REJAS
El ex comandante en jefe del Ejército, general Gregorio Álvarez se encuentra internado en el Hospital Militar, luego de sufrir un accidente cerebro vascular. Desde 2007 cumplía prisión por reiterados delitos de desaparición forzada que le tipificó el juez Luis Charles en el caso en que fue encarcelado junto al naval Juan Larcebeau. El “Goyo” también había sido procesado por la muerte del tupamaro Roberto Luzardo en 1973, pero el Tribunal de Apelaciones de 4º Turno, consideró que el ex dictador no era imputable de ese delito. Álvarez permanece impune de otros crímenes. Tampoco está tras las rejas José Uruguay Araújo Umpiérrez, alias “Paleta Quemada”, procesado por el homicidio y desaparición de Ubagesner Chávez Sosa. Araújo Umpiérrez, miembro del SID también fue coordinador del “segundo vuelo” de Orletti por el que en 1976 se trasladó ilegalmente a 22 uruguayos desde Argentina para hacerlos desaparecer en nuestro país y cuyos restos aún no han sido encontrados. El aviador fue el primer represor en recibir la prisión domiciliaria.
De similar reclusión hogareña disfrutan los septuagenarios torturadores Ernesto Ramas y José Nino Gavazzo Pereira. Ramas, alias “El Tordillo”, implicado en los crímenes de la OCOA y el SID en 1976, hace diez años está “grave” y siempre permaneció en el Hospital Militar sin pasar una noche en la cárcel y ahora logró radicarse en una casita de Piriápolis donde no utiliza tobillera y nadie controla sus movimientos. El delincuente (tiene antecedentes por estafa) Gavazzo, ha sido culpado de los crímenes de Orletti en Argentina y de la desaparición de María Claudia García de Gelman, cuya hija Macarena, nacida en cautiverio en 1976 fue entregada a la familia de un policía hasta recuperar su identidad en el año 2000. Ramas y Gavazzo han sido escrachados en sus domicilios. Por una manifestación ante su casa Gavazzo no pudo asistir al cumpleaños de su nieta, visita a la que había sido autorizado por el juez ejecutante Martín Gesto, quien otorgó a ambos el beneficio de la domiciliaria, pese a lo que establece el Artículo 9 de la Ley 17.897.
Otro que, luego de permanecer preso en Cárcel Central durante varios años, cumple actualmente la pena en su casa es el ex canciller Juan Carlos Blanco Estradé, al que el juez Eduardo Cavalli culpó en el año 2002 por la desaparición de la maestra Elena Quinteros, secuestrada de los jardines de la embajada de Venezuela en 1976. El ex senador también fue imputado en 2006 por los homicidios de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw en Buenos Aires en mayo de 1976. En ese caso, Blanco fue procesado junto al ex dictador Juan María Bordaberry, fallecido en 2011 en su domicilio, quien también había sido encausado por los delitos de atentado a la Constitución, los homicidios de Chavez Sosa y Fernando Miranda, y las desapariciones forzadas de Luis E. González, Juan M. Brieba, Carlos Arévalo, Julio Correa, Otermin Montes de Oca, Horacio Gelós Bonilla, José Arpino Vega y Eduardo Pérez Silveira.
Un caso particular es el del coronel Antranig Ohannessian, gerente en seguridad de los bienes de la “princesa” Laetita D’Arengerg (Tambo La Pataia). Fue detenido dos veces para su extradición a Italia y en ambas ocasiones fue liberado por que se cumplieron los plazos y no se confirmó el reclamo judicial. La primera vez fue en marzo de 2008 en Buenos Aires y la justicia argentina terminó soltándolo. La segunda, fue en agosto de 2013, cuando lo arrestaron en un edificio frente al puertito del Buceo. El caso quedó en manos de Penal 20, a cargo del juez Alejandro Guido y tenía el visto bueno de la fiscal Ana María Tellechea, pero la extradición del “turco” no se confirmó. Causas locales lo comprometen. Se desconoce su paradero.
También fallecieron los dos militares procesados por el homicidio por torturas en 1974 de la militante comunista Nibia Sabalsagaray: el general Miguel Dalmao (enjuiciado en actividad) y José Chialanza, ambos estuvieron presos en la cárcel especial construida en la sede de Granaderos. El mismo final tuvo el asesino de Gerardo Alter en 1973, coronel Alberto Gómez Graña; y por enfermedad murió el coronel Carlos Calcagno, quien llegó a estar encarcelado por la desaparición en 1977 de Gustavo Inzaurralde y Nelson Santana a quienes fue a buscar hasta Paraguay donde habían sido detenidos. Otros dos militares que murieron en el proceso de sus juicios por crímenes de lesa humanidad fueron el general Pedro Barneix, responsable de la muerte de Aldo Perrini en 1974, y el coronel Juan Rodríguez Buratti, implicado en los crímenes del SID en 1976. Ambos se suicidaron en sus respectivos domicilios cuando la policía fue a arrestarlos.
Tampoco están tras las rejas un grupo de militares, policías y civiles que se escaparon del país cuando las causas judiciales parecían comprometerlos o fueron públicamente denunciados. Al igual que Jorge Tróccoli y Manuel Cordero, ostentan el rótulo de “prófugos” el coronel Hermes Tarigo, requerido internacionalmente por el homicidio de Gerardo Alter; el coronel Pedro Mato Narbondo, citado como indagado por la muerte bajo torturas de Luis Batalla en 1972; y el empresario Miguel Sofía, implicado en los crímenes del Escuadrón de la Muerte antes de la dictadura cívico militar. Tarigo estaría radicado en España, Mato vive en la ciudad de Livramento (Calle Concesso Cassales 232, Barrio Jardín) y Sofía se refugió en Miami, Florida.
En la misma situación ya se incluye al torturador Jorge “Charleta” Guldenzoph, miembro de la Secta Moon y ex comunista cooptado por la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) de la Policía, quien al encontrarse denunciado en una causa por torturas desapareció del país. El ex agente y ex director del Ultimas Noticias, es hoy presidente de la Conferencia del Liderazgo del Uruguay, y cuenta con la protección internacional de la Global Peace Foundation y de Misión Presidencial Latinoamericana, organización que integra el ex presidente Luis Alberto Lacalle.
Hay otros dos casos de promitentes prófugos. El del también colaborador de la dictadura, Ariel Horacio Ricci Cabezas, al que denunció judicialmente su propio hijo, Camilo Marabotto, quien logró ubicar a su padre biológico en una playa de Buzios, donde se presenta como maestro de yoga. Y el del comisario Herman Friguerio González, señalado por la prensa como quien entregó las botellas de vinos envenenados que provocaron la muerte de Cecilia Fontana de Heber. Friguerio, cuyo carné de policía utilizaba el coronel Gilberto Vázquez cuando protagonizó una fuga desde el Hospital Militar en 2006, se mudó a Porto Alegre, donde buscaba trabajo.
SIN JUSTICIA
A 30 años de la Ley de Caducidad, tampoco están presos ni encausados algunos de los más conocidos represores de la dictadura: el coronel Armando Méndez, ex jefe de la OCOA fue señalado por el soldado desertor Hugo García Rivas (actualmente exiliado en Noruega) como responsable de la muerte del sindicalista Humberto Pascaretta en 1974. Por el contrario, devenido en un exitoso empresario del área de seguridad, a Méndez le otorgaron la terciarización de la operativa de tasaciones de vehículos del propio Banco de Seguros del Estado (BSE).
Semejante impunidad también la usufructúan los coroneles Eduardo Ferro (llegó a ser asesor de dirigentes políticos y gerente de un hotel en Punta del Este), Glauco Yannone (es profesor de historia en la Escuela Militar y recibió por Uruguay el Premio Nobel de la Paz otorgado a los cascos azules de la ONU) y Carlos Rossell. Los tres comandaron el famoso secuestro en Porto Alegre de los uruguayos Lilián Celiberti y Universindo Rodríguez en 1978, caso por el que se conoció la coordinación represiva del Plan Cóndor.
Pero no son los únicos impunes: también lo es el mayor Enrique “El Zapato” Mangini, confirmado partícipe del grupo armado de la Juventud Uruguaya de Pie (JUP) que asesinó al estudiante Santiago Rodríguez Muela en 1972; como los coroneles Lawrie Rodríguez y Victoriano Vázquez, asesinos del estudiante Hugo Leonardo De los Santos en 1973; o los ex militares Alberto Ballestrino hijo (hoy pastor en Maldonado), Gustavo Mieres Ultra (dirigente del Club Tacuarembó de Fútbol) y Daniel Blanco Fanocchio (posiblemente en el exterior), quienes asesinaron a Oscar Fernández Mendieta en 1973; o el coronel Sergio Coubarrere y el médico Eduardo Saiz, pasean por Fray Bentos pese a matar al médico Vladimir Roslik; como siguen impunes los marinos denunciados por Daniel Rey Piuma y los pilotos de los vuelos que en 1976 trajeron a los uruguayos de Orletti: Enrique Bonelli y Juan Pedro Malaquín, ahora convertido en líder de los militares jubilados que reclaman mantener los beneficios (otra impunidad) de la deficitaria Caja Militar.
También permanecen sin verdad, sin justicia y sin castigo los militares y policías que actuaron en todos los casos denunciados judicialmente, desde el secuestro de Antonio Viana Acosta, el asesinato de las “Pibas de Abril”, la desaparición de Washington Barrios, la ejecución de los Fusilados de Soca, la Operación Morgan contra el Partido Comunista y el paradero de todos sus dirigentes desaparecidos, el secuestro de Nibio Melo y Wiston Mazzucchi, las fosas de los ejecutados del segundo vuelo y de los terceros traslados, como del matrimonio Logares-Grispón o de la familia Severo, o las desapariciones de Juan Soca, Félix Ortiz, Omar Paitta, Urano Miranda o Miguel Mato Fagián; y todos los represores denunciados en el Informe Benedetti, elaborado por un grupo de estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales, que profundiza en los casos de muertes por tortura durante la dictadura de Bordaberry.
Mientras tanto, dos actos de policías y militares retirados evidenciaron en los últimos meses que la falta de verdad y justicia sobre las violaciones de los derechos humanos por el terrorismo de Estado no solo mantiene impunes a los represores, sino que permite la reivindicación de aquellos actos. El Circulo Policial del Uruguay, en su aniversario, hizo un “desagravio” al inspector Víctor Castiglioni y volvió a colocar en su sede una placa recordatoria del torturador que había sido retirada de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII); mientras que en la ciudad de Florida, al cerrar el V Encuentro Nacional de Militares Retirados, el coronel Ruben Hartamnn hizo una afirmación con visos de amenaza: “Firmes y dignos, que esa consigna sea el centinela de nuestro proceder. Ojalá que al terminar esta jornada todos nos vayamos con una sonrisa y la alegría de habernos reencontrado. Muchas gracias y, por ahora, empezamos a volver”
Treinta años después de su aprobación y aunque nunca fue formalmente derogada, la Ley de Caducidad no se aplica, en la medida en que él único artículo “constitucional” de la llamada “Ley interpretativa” (18.831) devolvió la “pretensión punitiva” al Estado, y a partir de la resolución por la que el presidente José Mujica anuló todos los actos administrativos con los que sus predecesores ampararon causas judiciales a la Ley 15.848. La caducidad ya no existe, pero perdura la cultura de impunidad que generó.
Roger Rodríguez
(Periodista)
(PUBLICADO EN “DERECHOS HUMANOS EN EL URUGUAY - INFORME 2016” DE SERPAJ)

>>> Fiesta en la logía masónica
Este martes la Justicia italiana, en Roma, falló sobre la involucración de varios militares latinoamericanos en el Plan Cóndor, durante los años de las dictaduras del Cono Sur. De los 14 militares uruguayos que esperaban el fallo, sólo el ex canciller Juan Carlos Blanco recibió la condena de cadena perpetua.
Esta situación dejó varios testimonios de decepción, como el del propio vicepresidente Raúl Sendic, que viajó a Roma como representante del Estado uruguayo. El representante dijo estar "defraudado" con el fallo, y que, como Estado, el uruguayo había "dado los pasos necesarios".
Otras voces, como la del coronel retirado Carlos Silva, manifestaron que se hizo justicia con este fallo. En diálogo con Montevideo Portal, el ex militar dijo que el fallo fue "justo" y que es "un poco lo que todo pensamos siempre" al respecto "al tema este del Plan Cóndor", que fue "muy mal manejado por la Justicia en general".
"Creemos que la Justicia italiana actuó con justicia, realmente", agregó.
Para Silva "ahora se aclaró la situación", y expresó que la resolución italiana es "un ejemplo" para el resto de las Justicias de América, "que todavía siguen insistiendo con esto del Plan Cóndor".
Por último, Silva dijo que no sabe "bien en qué" se basó la Justicia para condenar a Blanco, "imagino que en algún tipo de responsabilidad política".









lunes, 16 de enero de 2017

Solidaridad charrúa con mapuches

Vea el video, incidentes

>>> Represión brutal contra el pueblo mapuche

A la represión que se produjo el martes 10 de enero contra los mapuches que tomaron campos de Benetton se le suma, un día después, un nuevo hecho de violencia policial. “A eso de las 20 entró nuevamente la infantería a la comunidad, no sabemos si hay un juez que dio la orden o qué. Hay un herido de gravedad en el cuello”, denunció Soraya Maicoño, vocera de prensa del Lof mapuche en Resistencia Cushamen desde el acampe frente a los tribunales de Esquel, donde se registraban en horas de la noche del miércoles movimientos de Gendarmería y policía provincial que hacían temer una nueva represión.

La Agencia de Noticias Redacción (ANRed) confirmó que el nombre del herido es Fausto Emilio Johnny Huala y fue herido por una bala de plomo. Fue trasladado al hospital de Lago Puelo, luego de un larga espera ya que no llegaba la ambulancia. Además, hubo otro herido en el Hospital de El Maitén con lesiones de perdigones en la cara.

“La Policía llegó al cruce de Maitén, se bajaron, empezaron a disparar a quemarropa y se fueron dejando varios heridos. El más grave fue Emilio, quedaron otros heridos pero no de gravedad”, afirmaron desde Chubut. Denunciaron que “el Estado Nacional está haciendo abandono de persona porque exigen una orden para que llegue la ambulancia” y que los heridos no fueron atendidos en el Hospital de Esquel, por lo que tuvieron que ser llevados a otras localidades.

>>> Nutrida manifestación desde El Entrevero hasta el consulado argentino

Hubieron incidentes frente al consulado (vea el video)




El epílogo de la marcha, cuando ya se habían retirado los manifestantes fue ver a el ultimo grupo de policias que se ve en el video, volcaron un contenedor de basura y desparramaron la basura en la calle. Muy fuerte!













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sábado, 14 de enero de 2017

Sin mordazas





Voces entrevista a Jorge Zabalza: “Hay burocracia en el frente y el gobierno, una nomenclatura como en la Unión Soviética”

Por Jorge Lauro y Alfredo García
jueves 15 de diciembre de 2016
 


Nos pareció que era un excelente candidato para la entrevista central para cerrar el año y lo llamamos.
Accedió gustoso y dejó de lado por unas horas su trabajo en un libro que está escribiendo sobre la reforma agraria y la historia uruguaya. El sábado
de mañana arrancamos rumbo a Santa Catalina y preguntado a los vecinos, siguiendo sus instrucciones, dimos con su casa frente al río y a la futura regasificadora. Lúcido y cortante como siempre acá va casi textual, la charla con el Tambero.


¿Qué pensás de lo de Cuba?
Lo más importante es la muerte de Fidel. Incluso muriéndose dejó varias posiciones y varios tipos de reacciones diferentes frente a su muerte, lo
que permite hacer algunas generalizaciones; por un lado, tenés las posiciones fundamentalistas, de los que se ponen la camiseta, tipo el
frenteamplismo religioso, tipo los partidos comunistas de la época de la Unión Soviética, sin análisis, con una posición emocional.

El foquismo actual, pero de foca.

(Risas.) Y en la vereda de enfrente, igual. Aunque yo vi la CNN y me parece que los gusanos en Miami no eran tantos. Trescientas, cuatrocientas personas.

Las nuevas generaciones de cubanos en Miami...

Esa es la diferencia. No son los tipos expropiados, echados, que eran del aparato de Batista, que pertenecían al Ejército, al Estado, que eran funcionarios públicos. Es gente que se fue por problemas económicos. Después hay una postura que la veo bastante generalizada acá en Uruguay
y que es la de la objetividad, la que toma distancia de Cuba y de Fidel. Y por eso se cede frente al hecho de la falta de democracia, de libertad. La
dictadura de los Castro. Hay concesiones en ese sentido.
Esta posición se viste de racionalidad: “Fuera de lo emocional, objetivamente nosotros tomamos distancia del castrismo”, por decirlo así. Todo el
tema del bloqueo se lo comen, por supuesto. Se comieron todo el tema de por qué
Fidel tiene dimensión universal. Se comen, incluso, el apoyo masivo del pueblo cubano.

Infernal.

Yo vi los titulares en la diaria, primero era: “Cientos de cubanos homenajean a Fidel”, y ya para el otro día, se decía que eran decenas de miles. Ahí
le dije a Lucas que eran cuatrocientas o quinientas decenas de miles. No me jodas.

¿Sabés lo que tituló La Nación? “Miles lloran a Fidel víctimas del síndrome de Estocolmo.”

Página 12 habló de millones. Y son cuatro o cinco millones. Por supuesto, hay otros que son pasivos. Además estos ponen el acento en mostrarte las figuras de las Damas de blanco.
Racionalmente tendrían que ver que en Cuba la disidencia está constreñida a ser pequeños grupúsculos. No han tenido eco, y yo lo digo en el artículo: si la gente quisiera levantarse, ya se habría levantado, habría escándalo.
Los hay en China, los hay en regímenes mucho más cerrados.

Las Damas de blanco si llegaban a manifestar, la gente las tiraba al agua.

No fueron a manifestar porque no tenían ningún ambiente. ¿A dónde
iban a ir? Esto es como el artiguismo: en el Éxodo del pueblo oriental iban quinientos esclavos y Artigas no abolió la esclavitud. ¿Pero vos podés desconocer el proceso artiguista, podés tomar distancia del artiguismo y romper? No, yo me siento revolucionario cubano.
Yo haría como el Che, estoy ahí. No es que vos te asimiles emotivamente y acríticamente a la revolución cubana, sino que a la revolución cubana se le cruzó la Guerra Fría por delante, como decía Methol Ferré. Ahí hay que tomar posiciones, y con la Guerra Fría vino la burocratización general del Partido, y una cantidad de aspectos. Pero che, hicieron la reforma agraria más profunda que hubo en siglos en América Latina. ¿Tampoco eso se ve? Tenés que verlo. Enfrentaron al imperialismo teniéndolo ahí enfrente. De las cuatro posturas que ha habido, yo me adscribo a esa: me siento fidelista y lo critico, porque es como todo, creo que se pasó de manija con lo de la zafra de los diez millones. Pero no se pasó de manija cuando volteó el U-2 aquel.
Y fue él el que dio la orden de que había que voltear un avión yanqui en la crisis del 62. Y lo volteó, y fueron los cañones cubanos los que le dieron, no los soviéticos. Yo ahora miro las fotos y me muero de envidia, fiate que en el 53 tenían veintiocho años. Eran unos guachos. Y los
acontecimientos en esa época tenían una velocidad increíble.
Fijate que la crisis fue en el 62 y ellos habían desembarcado en el 56 en el
Granma. En seis años pasó todo eso.
Hoy parece que los tiempos fueran más lentamente.

¿Para dónde ves la evolución de Cuba?
Tengo mucha confianza en ese pueblo, en su sentimiento anticapitalista y antiimperialista, y que también es producto del discurso de Fidel, que fue
siempre muy coherente en mostrar las consecuencias del capitalismo, adecuándolo a las condiciones de cada momento. Porque una cosa era en la
OLAS y otra cosa es ahora cuando se hacen los gestos hacia Estados Unidos, gestos de acercamiento, dicen, aunque en realidad no se han
acercado nada y siguen a la misma distancia.

Es pour la galerie.

Seguro, es todo un espectáculo que armó Obama, que ya venía venir el fenómeno que ocurría y quería dejar una postura distinta: “Si no puedo ter-
minar con Guantánamo, por lo menos voy a dar unos pasos en este sentido”, y dejó una postura diferente. Yo confío en ese sentimiento del pueblo
cubano, que está ahí. Fijate el tipo que va a las misiones médicas, que está en Venezuela, en África...

En Pakistán, están por todos lados.

Están acá, en el Hospital de Ojos.Esos tipos no están en función del capitalismo, no se guían por la ley del valor, están haciendo cosas que son mucho más valiosas que lo que ellos reciben. Y lo están haciendo en base a los valores de la solidaridad. Por supuesto que habrá algún médico que se quede. Pero el proyecto masivo es ese, y siguen estudiando medicina. No digo que en Cuba esté el socialismo, y es cierto que tuvieron que retroceder, pero es una sociedad que desde el punto de vista ideológico sigue manteniendo un patrón de conducta socialista y solidaria. No tengo ningún tipo de dudas ni ningún tipo de complejo sobre que me vayan a decir que soy un alcahuete de Fidel. Sigo con la misma postura que en la época del MLN, y en relación al Partido mantengo una gran distancia, pero no tengo distancia ninguna con el pueblo cubano ni con el propio Fidel.

Aparte, la solidaridad la tienen en el ADN
.
Se instaló. Comparalo con el discurso de acá, que permanentemente está cantando las virtudes del capitalismo, haciendo su apología. Ese discurso es una concesión que la gente recoge.
Ahora acá en Uruguay hay un clima fascista. Está todo el mundo caliente.
Los tipos que estuvieron en la tribuna Ámsterdam son unos energúmenos,pero la gente avala cualquier cosa.

Poco menos que piden pena de muerte ya. Rifle sanitario
.
El primer discurso de Tabaré. Ahora lo corrigió. Se ve que el petiso este del Partido Socialista, Ariel Bergamino, le debe haber dicho que quedó muy
feo, casi como Bonomi. Y el de Bonomi también fue un discurso duro.

Sí, como que van de un extremo al otro.

Claro, fijate que tienen el aparato. Si algo hay que destacar en el Uruguay de hoy es la existencia de ese aparato policial, que ahora está naturaliza-
do. Lo emplearon en el CODICEN y tuvieron cierta resistencia, hubo críticas desde la Institución de Derechos Humanos. Pero ahora contra las
barras de la Ámsterdam vale todo, olvidándose que ahí había ciudadanos uruguayos y trabajadores que estaban vendiendo las latitas de Coca Cola y los panchos, como los que estaban en la parte de recaudación y los queestaban de porteros, que merecían protección. ¿Qué hace el Bicho cuando retira la Policía de la tribuna? ¿Vamos a crear un germen de poder popular ahí? ¿Armen una autodefensa y arréglensela ustedes? A esa gente la tiene que proteger el Estado, la tiene que proteger la Policía, no tiene otra. El de la garrafa subió dos o tres anillos. Si hubiera habido un policía. No es cierto que tenga que ser la guardia privada, no me vas a tercerizar el Ministerio del Interior.

¿Se arregla con policías en el estadio?¿O renunciamos a la soberanía nacional en la Ámsterdam?

No creo que hubiera un territorio liberado. Primero, me cayeron muy gruesos los discursos. Me pregunto si esos discursos no están vinculados a
sacar a la Policía de la Ámsterdam y la Olímpica para dejar que ocurrieran esos desmanes y justificar el discurso.

Si entrás a buscar antecedentes inmediatos, tenés cuando el Pepe no ponía la Policía y terminó haciendo caer a Bauzá, que se oponía a Casal. ¿No llegaremos a ese entramado?

No sé, ahí ya entrás en un terreno conspirativo. A mí lo que me preocupa para el futuro es el hecho de que el gobierno se viste con un discurso descaradamente autoritario y represivo.
“Los agarramos de los fundillos y los metemos adentro de la chanchita. Los sacamos del forro.”

Y más viniendo de Tabaré, te llama la atención
.
O se contagió de Rajoy o no sé qué le pasó, pero se sacó. Pero bueno, la violencia que se instala en la sociedad es eso. No me vengas después
con que es la prensa la que estimula reacciones violentas en la gente, si vos desde la Presidencia de la República das un discurso que estimula reacciones violentas. Me pregunto si no está culminando un proceso de creación de esa policía militarizada que vemos en todos lados, con Larrañaga que está como un pavo pidiendo la creación de una policía militarizada y la tiene ahí. Una policía militarizada que tiene helicópteros, que tiene infiltrados por todos lados y un aparataje tremendo.
Bueno, eso conduce a un discurso autoritario, porque ese aparato lo vas a tener que usar.

¿Y el procesamiento de estos pibes de las latas de Coca Cola?

Es sumamente grave. El propio juez nos dice que forzó la ley para procesarlos, cediendo a la presión del Poder Ejecutivo, a una presión ideológica, a un discurso autoritario. Es grueso lo que está ocurriendo. Nosotros ya lo vimos. Esto ocurrió antes de Pacheco, con los gobiernos del Partido Nacional.
Storace se mamaba y en Itacumbú hizo un discurso prácticamente fascista.
Se mamó, se subió arriba del Sportman y mandó tirar con balas hacia la Universidad, porque en esa época no había balas de goma. Gianola es otro ejemplo. Y vamos en ese discurso. Es todo un proceso. Podemos analizar también cómo este gobierno sacó del Parlamento, y por lo tanto del Frente Amplio, la discusión sobre seguridad y la llevó a un ámbito donde predominaba el discurso del miedo, un ámbito partidario donde todas las
medidas que se tomaron fueron de orden legislativo pero inclinadas hacia el endurecimiento de las penas y las condiciones.

Igual es menos que las propuestas que llevó la oposición.

Igual es un poco menos; pero si ese debate se hubiera dado en el Parlamento, la oposición habría estado en algunos sectores del Frente Amplio que no habrían estado de acuerdo con el endurecimiento. Tabaré logró que todo el mundo agachara la cabeza y votara la mano dura. Sacó la discusión del Parlamento y la puso en un ámbito controlado por las cúpulas de los partidos. Ahora, con este hecho, creo que se ha aceptado que la consecuencia práctica del fenómeno de la violencia en el fútbol es que se acepte que haya mano dura.

¿Es primero la reacción de la gente que pide la mano dura o el discurso?

Creo que primero está el discurso. Por eso hablo de la importancia de Fidel, porque si vos tenés un discurso que dice que estas son las consecuencias sociales del capitalismo, que son nefastas, y que vas a seguir luchando contra esa mentalidad, entonces vos creás en la gente un espíritu de resistencia al capitalismo. No en toda, por supuesto, pero sí en un sector, donde esas ideas prenden. Pero si vos estás permanen-
temente elogiando las virtudes del capitalismo y la derecha. No hay nadie mejor que Macri, escuchame.

Fomentando el consumismo.

El fomento del consumismo. El Pepe mi contrincante preferido, que va y hace un discurso en Naciones Unidas contra el consumismo y después viene acá y convalida la ley de bancarización en el primer acto que tuvo como Presidente. Promulgó una ley consumista, que además es el gran negocio de los bancos que se llevan cuatrocientos palos verdes por año por las comisiones que cobran. ¿Convalidás esa actitud frente a la gente? ¿Es válido tener un discurso de Derechos Humanos y a la vez preocuparte por los viejitos presos, por los que estaban procesados en Chile y tener una actitud blanda hacia esa gente? La gente también se educa en eso. En que es válido decir: “Educación, educación, educación”, y después desentenderte de la educación y preocuparte por las megaobras, por querer pasar a la historia con un megapuerto, con una megaregasificadora, con un megaANTEL Arena. En definitiva eso termina siendo despilfarro, todo lo que se le criticaba los gobiernos anteriores.

¿Dónde perdió el MLN el discurso ideológico? ¿Por acceder al poder se transa con el demonio?

Junto al discurso ideológico esa dualidad también es la forma de ganar votos. Un partido catch-all que busca ganar votos en todos los sectores. Hubo todo un proceso de pasaje a lo electoral, en el que la figura máxima no fue el Pepe sino el Ñato. Para evaluar al Ñato, más que sus cualidades personales hay que mirar el rol que cumplió: pasó de ser el malo de la película a ser el niño bueno homenajeado por todoel Ministerio de Defensa —hasta por el comandante en jefe— como el hombre que trajo la democracia. Hay gente que está escribiendo sobre el Ñato, pero históricamente habrá que ver el papel fundamental que cumplió en la ruptura con la democracia burguesa,porque él fue uno de los cerebros, uno
de los que tuvo un discurso de ruptura con lo electoral, con lo parlamentario, con la vía pacífica, mientras que ahora su discurso fue de ruptura con todo lo otro. Es decir, cuarenta años después volvió para atrás.

¿Hay un pacto que se entrevé?

Es un pacto a partir de los cambios. Es una valoración muy personal, pero creo que lo fundamental acá fue la muerte de Raúl Sendic. El rumbo del MLN no lo ponían ni el Ñato ni el Pepe, el horizonte y la brújula los tenía Raúl. Entonces un día ocurren los hechos de La Tablada. Yo he contado
esa anécdota mil veces.

En 1989.

El 23 de enero de 1989. Nosotros esedía teníamos una reunión de lo que llamábamos el área de análisis, una reunión de intercambio de información y opinión donde hablábamos sin tomar ninguna resolución. Y cayó el Ratón Rosadilla con una resolución sobre los hechos de La Tablada, que era la misma de toda la izquierda argentina: distancia.

Condena.
Seguro. Aceptaron la carne podrida. Un acto de infiltración, además. Y bueno, ahí estaba Marenales, Cultelli y yo, que pedimos reunir el comité central, además, sobre todo, que venga Raúl, que ya estaba enfermo. Reunimos el comité central esa noche, vino Raúl y habló, y no habló más nadie.
Todos los que habían argumentado a favor de esa declaración se callaron la boca. Claro, Raúl tenía el norte. Fue la actitud del MLN después tan elogiada por toda la izquierda, la de marcar la solidaridad por todos los que estaban siendo torturados y masacrados.
Primero eso. Y eso debe estar en los archivos de Castiglioni. Mirá que a Ejido 888, a Radio Panamericana y a Tristán Narvaja llegaban todos los días disparando de Buenos Aires, y nosotros sacábamos a todos. Estoy convencido de que dijeron: “Mejor que los saquen.” Y nos dejaron sacarlos, para evitar males mayores. Era Sanguinetti, que después de todo es un tipo inteligente. “Que los saquen, que se vayan lejos de acá.” Y sacamos a la mujer de Gorriarán. Esta anécdota sirve para mostrar cómo Raúl era el freno frente a determinadas cosas. Y murió y quedamos sin freno. Entonces empezaron a predominar determinadas posturas de claudicación frente al capitalismo.
El posibilismo, se claudica.

¿Cómo analizás que se negaran a votar la investigadora sobre Castiglioni?

Y porque yo creo que aparecen esas cosas y deben tener miedo o saben, que pueden aparecer otras cuestiones, como por ejemplo las finanzas que hizo el MLN. Claro, yo lo hablé con Federico Leicht.

Le diste un pasto a la derecha que no se puede creer.
No, no. Ahí se denuncian por primera vez las conversaciones con los milicos, eso que tanto preocupa ahora. Se denuncian las operaciones de finanzas.
Ahora se les tiene miedo, pero eso existió, y se denuncia todo el hecho del doble discurso. “Se rompió el código”, me acuerdo que escribió en
Brecha Clara Aldrighi. ¿Qué códigos se rompieron? ¿El código del secretismo,el código de que no se sepan determinadas cosas? ¿Que no se sepa que hablamos con los botones? ¿Que no se sepa lo del Filtro? ¿Ese es código, tener la misma actitud frente a la verdad que la que tienen los milicos torturadores? No. Diría Fidel: “La veldá, la veldá.”

El Bebe en el 85 dijo: “Sin cartas en la manga”.
Pero las tenía.

El discurso para afuera fue ese.
El discurso desde adentro de la cárcel.Estábamos en la cárcel, los ocho,porque ya había muerto Wassen. En el primer piso. Y él sacó la carta esa, con el hermano, Victoriano. “Sin cartas en la manga.” En la manga derecha, porque en la manga izquierda... Ayer subí una entrevista muy buena sobre la crisis del 62. Walter Martínez cuenta todos los episodios. “Pero entonces, comandante, usted no dijo la verdad.”“Sí, yo dije la verdad, pero me callé algunas cosas.” Lógicamente que vos no podés exponer todo rotundamente, pero en algún momento las cosas hay que decirlas, sobre todo después de que los hechos pasaron. ¿Van a terminar escondiendo la historia real y fabricando una artificial?

¿Y no es la historia oficial del MLN?
Ah, sí. La historia del Ñato es una historia oficial. Pero él termina la historia de los tupamaros en las columnas.No se animó a seguir. Termina, por lo
tanto, a principios del 68. Y después, bueno, se fabrican un historia que es de ellos, entre Mauricio y él, que es la de los rehenes. Es la historia que vivieron ellos. Marenales, Raúl y yo vivimos una historia muy diferente. Creo que el Pepe, que estaba con ellos, vivió una historia muy distinta. Y bueno, a mí siempre me quedará la duda de si esa historia que hicieron entre el Ruso y él—que además esa sí que tiene repercusión universal, y está traducida a todos los idiomas— no está destinada a ocultar algunos hechos que tal vez hayan ocurrido.

Hoy lo que se cuestiona es que el MLN con el Frente Amplio tuvo una relación de amor y odio, y salen algunos a decir que el MPP colonizó el Frente.Para vos, ¿cuál es la visión real? Hubo como dos líneas del MLN frente al Frente Amplio.
Hubo más. Unos no queríamos estar, no queríamos pedir el ingreso. Primero queríamos desarrollar el MLN, que implicaba el MPP o alguna cosa parecida al MPP, y después, sí, con cierto peso, y teniendo el peso de la organización de base, ahí sí pedir el ingreso. Y laotra fue la postura de identificar en el Frente Amplio a la izquierda posible en el Uruguay, y que la política de alianza era estar en esa izquierda. Se comían que después ibas a tener que integrar una dinámica completamente electoral. Se comían que vos no controlabas el Frente, y que el Frente te iba a controlar a vos. En el plano de la teoría, Arismendi siempre advertía que la hegemonía tenía que tenerla la clase trabajadora, y ellos como sus representantes. Esa era un poco la teoría, la paradoja es que los que llevaron adelante las tesis de Arismendi son el Pepe y el Ñato. Es una cosa de no creer.

Que los comunistas no se la perdonan nunca. Les ganaron la cuereada.
Son más arismendistas que él. Salvo en esa partecita; la hegemonía dentro del Frente Amplio la tiene la fuerza que representa a los organismos internacionales y las grandes corporaciones, la tiene Danilo, la tiene Nin Novoa, y algunas culebras que llevó el Pepe y que ahora se le están yendo. Es decir, la tesis de abrazarse con las culebras para ganar las elecciones le resultó un tiro en contra, realmente. Le picaron las culebras.

Pero ganaron las elecciones. Le picaron después de ganarlas.

Sí, sí, renunciaron a todo menos a perder las elecciones.

Eso se planteó en el congreso, con el debate por la ley de caducidad.
En el debate con Hugo Cores. También en el libro La experiencia tupamara, digo que desde el borrador del documento 5, redactado por el Ñato, en la celda que compartía con José Mujica, y con el libro de Jorge Abelardo Ramos de cabecera, ese documento 5 dice claramente que se están dando en América Latina procesos en que los militares cobran un protagonismo nacionalista, y que las Fuerzas Armadas pueden obrar como partido del desarrollo nacional. Es casi como la Doctrina de la Seguridad Nacional.

Abelardo Ramos apoyó la invasión a Malvinas.
Pero terminó siendo menemista, embajador de Carlos Saúl Menem, convalidándolo.

Estaba aquello de que la lucha de clases no termina en las puertas de los cuarteles. Lo escribían los comunistas, y parte del MLN lo agarró como propio.
Claro, la idea de que lucha de clases no termina, que la seguimos en el Batallón Florida, suponiendo que estábamos creando junto a los militares el partido del desarrollo independiente y nacional. Una tesis sumamente peligrosa, que fue la que llevó a que las Fuerzas Armadas homenajearan al Ñato el día en que se murió.

¿Y en Venezuela no hay un poco de eso?

En Venezuela hay un proceso en desarollo, como dicen ellos. También Velazco Alvarado existió. Torres existió. Torrijos, que creo fue el que llevó las
cosas más profundo. El hecho es cómo terminaron esos procesos. Velazco Alvarado terminó sufriendo un golpe de Estado, de Morales Bermúdez con las Fuerzas Armadas. Torrijos, también.

Ahora, el MLN fue el único que recibió a Chávez cuando vino acá después de aquel golpe.
Sí, claro. Bueno, yo había ido allá y no pude entrar a la cárcel. Fui como director de Mate Amargo a Caracas. Aristóbulo Istúriz era alcalde de Caracas. No hubo forma de entrar a hacerle una entrevista a Chávez.

Seregni no lo había recibido y vos lo querías entrevistar.

Después lo entrevistó el Negro López Mercao para Mate Amargo

Seregni no lo recibió cuando vino acá, el único que lo recibió fue el MLN, y de ahí la relación posterior de agradecimiento, seguramente. Según el Murmullo fue cuando estaba haciéndole la guardia a Chávez quese le ocurrió Aire Fresco. El Murmullo se encargó de la seguridad, porque
estuvo exiliado allá en Venezuela, y conocía algunos de los personajes que vinieron con Chávez.

¿No hay un retroceso en América Latina, hoy por hoy?

Sí, claro, hay un retroceso, que es haber llegado a las puertas del capital para después retroceder. “Esto no lo paso.”

¿El sistema es tan inteligente que admite que lleguen determinadas fuerzas al gobierno?
No tiene más remedio que admitirlo. Todos estos movimientos llegaron montados en movilizaciones contra el neoliberalismo de los noventa. Lo otro hubiera sido la Argentina del 2001, aceptar que el movimiento popular te saque tres presidentes en quince días.
En Venezuela no tuvieron más remedio que aceptarlo a Chávez, porque bajaron las hordas del 23 de Enero y había que aceptarlo. No es que tuvie-
ron que dudar. Después vino todo el tema militar, pero primero estuvo la movilización popular.

Llegan al gobierno, ¿y después los coopta el sistema? Todos en mayor o menor grado han transado con un montón de cosas.

Sí. Creo que las revoluciones no tienen la fuerza suficiente para dar el otro paso. Esa es una diferencia con Cuba.
Los cubanos destrozaron el ejército del Estado y la burguesía, y crearon un ejército popular y se quedaron con elpoder. ¿Entendés? A los pocos meses destrozaron la propiedad de la tierra y la repartieron. Se quedaron con el poder. Estatizaron todas las empresas.Sacaron el capital yanqui, se quedaron con el poder. Estos llegaron al gobierno a través de elecciones, y no podés dar el otro paso. No tienen fuerza suficiente para darlo. No tienen fuerza suficiente para expropiar, para hacer una reforma agraria, y para destrozar el ejército de la burguesía.

¿Se lo plantean?

No, no. La primera carencia en esa debilidad es que, justamente, no se lo proponen. Desde el punto de vista ideológico se proponen llegar al gobierno. Y ese es el retroceso del Pepe: llegar al gobierno. La tesis con la cual se desarrolló el MLN; el MLN nació porque queríamos el poder, no el gobierno. Y bueno, ahora quisieron el gobierno, y el gobierno es esto: llegás hasta ahí.

Arreglar la vereda.

Arreglás la vereda, y después viene alguien y te la rompe, que es lo que va a pasar. Viene Temer y te rompe la vereda. Ahora le van a romper la vereda a Temer, y lo que va a venir va a ser peor. Yo creo que ese hecho, el del impulso y su freno, como dijera Carlitos Real de Azúa, es el que abre las puertas a situaciones muy violentas, porque la gente cree que van a cambiar las cosas, la gente se entusiasma, y fue lo que pasó acá.

Estamos asistiendo a una desacumulación.
El día de las elecciones de 2004 comimos un asado acá en la carnicería.
Cuando ganó Tabaré íbamos a ir al centro, nos subimos a las camionetas y no pudimos pasar el puente del Cerro, por la gente, la gente apiñada. Ese entusiasmo que hubo hoy en día quedó limitado a decir: “Ah, yo lo voto al Frente, para que no venga el Cuqui.”
Se desacumula, claro. El tema es que fracasa la vía electoral, porque queda comprobado a ojos de la gente que llegás al gobierno y no podés ni siquiera resolver el problema de la violencia en la Ámsterdam.

¿Cuál es el camino?
El camino es que en algún momento va a reaparecer en América Latina formas violentas de plantearse el poder. Creo que en Venezuela eso está
ahí. ¿Qué falta para que haya choques violentos?
Bueno, ya los hay. ¿Qué falta en Brasil? ¿Una represión grande a los Sin Tierra? Porque represiones chicas ya hubo. O como en Chile. Yo no digo que eso sea un fenómeno masivo a nivel popular, porque nunca fue masivo, ni en los sesenta. Es decir, vos te cansás de plantearte listas. Todos
los que crearon el MLN habían tenido listas electorales. Todos participaronde las elecciones, en la 4190, el Ñato estuvo en la 1001, fue candidato a edil por el MRO. Los tipos que armaron la 4190 fueron Vivián Trías, Raúl Sendic y Carlitos Methol Ferré. Había balero ahí. No crearon el Frente Amplio, pero la metodología que instalaron de un acuerdo entre un sector del Partido Nacional y un sector de la izquierda tradicional, el PS, y ahí se fue Frugoni. Cambiaron el Partido Socialista, lo declararon marxista leninista. También en esa época se aceleraban los hechos,esto fue en el 62, y también estaba ahí la revolución cubana.

Decís que necesariamente va a aumentar la violencia.
Digo que en la mesa de debate de las estrategias en América Latina está presente el tema de la violencia, la contraviolencia, el cómo hacés vos
para dar ese pasito que es expropiar el capital si no tenés el poder, si ya lo intentaste hacer desde el gobierno. Si para llegar al gobierno tuviste
que nuclear una cantidad de sectores sociales y de fuerzas que te van debilitando tus propuestas y terminás, por un lado, bajando revoluciones y por otro adscribiéndote al statu quo. Hoy en día, realmente, uno se pregunta si fue por el tema del Lavajato el golpe de Estado en Brasil. Porque para la burguesía nacional brasilera y para el imperialismo era mucho más eficiente que quedara Dilma, que les controlaba los movimientos sociales, a que viniera este monstruo que lo que va a hacer es incentivar la contra, abriéndole el paso a lo que yo digo, a que la violencia esté a flor de piel. La violencia está ahí.
En Brasil la respirás en la calle. Hubo un empujón con las movilizaciones antes del Mundial. Bueno, el próximo empujón seguramente va a ser mucho más profundo.

Y el empujón fue con Dilma en el gobierno.
Con Dilma en el gobierno. El próximo, con Temer en el gobierno o con el que venga, va a ser mucho más profundo y eso va a dejar planteado, en determinados sectores y grupos, el tema de la violencia. ¿Qué hacemos, a qué vamos a la calle? ¿A que nos repriman? ¿Voy a ir a la calle a tirar papeles contra balas de goma? Balas de goma que en España ya han dejado varios ciegos y muertos.

Y la violencia en Argentina es una constante histórica.
Para hacer una síntesis de lo que quiero decir, para resolver la crisis que hay, que por un lado se la quieren volcar a los sueldos, a los ingresos fijos, y que por el otro es ética y moral, busco llegar al gobierno haciendo una lista, creando un frente, peleando en la Argentina con el PO o con un sector de izquierda peronista, o en Brasil con lo que quede de PT y con el PSOL. ¿Y qué vas a hacer, de nuevo una lista, de nuevo una campaña electoral, de nuevo intentar llegar al Parlamento?
Es el viejo dilema de la colina, queda planteado el tema que planteaba el Che: ganar una colina, una butaca en el Parlamento, y otra colina, y vos te
quedás lejos del poder real. Es una estrategia que está ahí. Ahora, ¿qué forma va a tener la violencia? Creo que para nada se van a reeditar las for-
mas de los sesenta, para nada. Si una conclusión podemos sacar es que esas formas fracasaron.

Ahora, la alternativa está brava.
¿Qué otro camino podés agarrar?
¿Otro frente popular que realmente tenga gente que no se vaya a vender, que no sea cooptable, que no tenga un Astori, un Tabaré, un
Bicho Bonomi?

¿Fueron cooptados por el sistema?
Ah, sí, yo creo que sí. Hay una frase del Che en la que él vincula la existencia de la burocracia con el predominio en la sociedad de la ley del valor. Si la ley del valor es la que domina la sociedad, el afán de lucro es el que domina a los hombres y por lo tanto la burocracia está ahí. Entonces a mí que no me vengan a hablar de la burocracia en Cuba hoy en día, cuando yo en el 90 participé del gobierno municipal, en la departamental del Frente Amplio, y hoy veo a los mismos dirigentes que llegaron con Tabaré a la Intendencia en 1990 que siguen ocupando todavía cargos de gobierno, treinta años después. Entonces que no me hagan historia con la burocracia de otros lados. Burocracia hay acá, en el Frente Amplio y en el gobierno. Hay una nomenclatura como la que había en la Unión Soviética. Eso es así. Gente que sobrevivió a cinco gobiernos del Frente Amplio a nivel municipal, algunos hoy en el gobierno nacional. Son nombres que se repiten, y eso es burocracia, y eso es negocio, y te forma una menta-
lidad, una manera de pensar las cosas y de ver la realidad, primero orientada a mantenerte en un cargo.

Aparte, se ha formado la carrera política. Venís del sindicato y llegás a senador, a diputado, a ministro.
Y la gente ya tiene un camino para aspirar. Era lo que con mucha inteligencia le dio el viejo Batlle y Ordóñez a la sociedad en aquella época: desde el comité a la cúpula, y la gente recorría el camino. Y bueno, ahora hay un camino. Por eso para mí tiene mucho valor la actitud de Andrade, de renunciar y volver al sindicato. Para mí eso es inédito. Otra cosa fue lo que le ocurrió a Guillermo Chifflet, y otra cosa lo que me ocurrió a mí. Pero él hizo una opción por el sindicato, una opción política, ideológica. No lo conozco, no he hablado nunca con él, pero me imagino que se cansó en el Parlamento.

Sintió que era mucho más útil en el sindicato.
Exacto. Justamente, ¿qué vas a hacer, vas a crear un Frente Amplio para llevar a Óscar a la Presidencia de la República? Y confiar de nuevo en una persona...

Pero es un obrero, cómo van a llevar a un obrero.
Lula era un obrero, también. Lula era como Óscar.

Y el Pepe era un trabajador de la tierra.
Estaba lejos de la tierra. Pobre Lucía.

O sea que hemos retrocedido en la acumulación ideológica, el pueblo está desconcertado, y el avance ahora sería un triunfo del Cuquito
No, en primer lugar no creo que vaya a ganar. Esto no es ni Argentina ni Brasil. La gente va a votar sin ningún tipo de interés, totalmente fría, como
votó la última vez.

Pero las diferencias fueron chiquitas.
En los últimos diez días la gente se volcó a votar al Frente.

Hay un 50% que no responde al Frente Amplio.
Sí, sí. En las encuestas.

Y en los votos. Perdés cinco mil votos y te pasaste para el otro lado.
Estuvo ahora el congreso del Frente. Me enteré porque en el Cerro había un cartel que llamaba a ir, que lo pintó el Partido. Pero bueno, en el congreso se volvió a reeditar la confianza, la rebelión de las bases. Yo lo he visto muchas veces. Daniel Cattani, del grupo Arerunguá de Salto, que se fueron del MPP, es un viejo conocido. Tenía un programa Radio Constitución a través de la cual se dieron todas las movilizaciones aquellas del Espinillar. Se metió en el MPP y se cansó, como Óscar, y crearon el grupo ese, Arerunguá. La verdad es que yo estaría en Arerunguá, si estuviera activo, es decir los apoyaría, no estaría en el Frente ni de pedo, pero los apoyaría. Pero te quiero decir que son tipos con una personalidad y una cabeza desarrollada. Son los que ahora se opusieron a pasar todo el debate a un plenario, lo que nos hizo Seregni cuando la creación del Encuentro Progresista. Ese congreso no lo ganaban, eh. Si se votaba ese día, no salía el Encuentro Progresista. Lo pasaron para más adelante y lo manejaron. Ahora lo van a manejar, también. No van a poder con los aparatos. Es como algo irremediable.
Pero quiero decir que el Frente sigue teniendo gente que viene de abajo y que tiene otra perspectiva. Constanza tampoco dio la talla, es un fracaso. No llegaba, uno se daba cuenta. Cuando Tabaré le puso la pata en el pecho ella tendría que haber respondido de otra manera, y no lo hizo. Eso tiene significados, tiene consecuencias simbólicas para el futuro. Francamente te digo que no creo que el Cuqui pueda ganar, creo que además va a terminar en una lucha encarnizada ahí dentro, que se ve venir. Y en las alturas. Se ve venir, y es reeditar lo del Frente.

¿Cuál es la alternativa del Frente? Gana un gobierno más, ¿y?
Va a tener al Pepe de candidato, para cooptar votos.

¿Te parece?
¿Y a quién vas a poner, a Daniel Martínez?

Es el único que pinta hoy.
Pinta para vos que sos un intelectual de izquierda, periodista.

El Pepe ya dijo que no.
Justamente, eso es lo que me hacedecir que va a ser.

Ya cuando dice que no, hay que salir a buscarle el vice.
Dijo que se iba a ir del Senado, ¿no?

Dijo que no iba a asumir, que iba a asumir un mes.
Ahí están los alumnos de él. Berterreche, Daniel Montiel, Daniel Placeres. Esos eran del comité de base Horizontal de Belvedere, un comité muy fuerte durante la salida de la dictadura. Creo eso, que va a volver a hacer un planteamiento electoral y que va a ganar.

¿Pepe no está muy desprestigiado, cuando empieza a salir a la luz todo lo que fue la gestión?
Hay que ganar.

Pero cuando empezás a hablar de ANCAP.
Claro, hay muchas cosas raras.

De todo lo que prometió no se hizo nada, o se hizo al revés.
Pero después se van a abrazar con Danilo, y van a salir como en la propaganda electoral aquella.

¿Te parece que la gente compra otra vez ese discurso?
No es que la gente lo compre, te vuelvo a repetir, es que la ven como la alternativa menos mala. De lo que sí es consciente la gente en Uruguay, y en eso Temer y Macri le están dando una mano al Frente, es que la alternativa es la pérdida de las conquistas, porque conquistas hubo, porque acá
hay consejo de salarios, que no funciona, pero hay. Hay un movimiento sindical.

Que es más fuerte que nunca.
Y que es el brazo sindical del Frente Amplio.

A veces se le van por izquierda.
Porque no tienen más remedio. Solo el 19% de los trabajadores está sindicalizado. Ellos no representan a los
trabajadores.

Y aparte tienen sectores adentro del PIT-CNT que están más a la izquierda, que también compiten en la interna.
Hay una competencia entre el Turco y el Fogata. Y bueno, está Andrade, que al SUNCA...

No hay con qué darle al SUNCA, tampoco.
No hay con qué darle. La ley másavanzada, que es la de responsabilidad penal, la sacó el SUNCA asustando a los parlamentarios. Les metió la pesada.

Hablaste de que hay una nomenclatura frentista. Ahí hay muchos del MPP, que vos los conocés. ¿Cómo cambió esa gente?
Hay muchísimos que no conozco, Caggiani, Sabini.

Esos son los tupas nuevos, los jovencitos.
No los conozco. Hasta el Pacha llego.

Entre esa gente de peso tenés a Agazzi, a Bonomi, que son de tu época. ¿Qué pasó con esa gente?
Están cooptados. Además les sirvió. El Bicho integraba la troupe del Pepe y Lucía.

Era de los proletarios el Bicho, ¿no?
Era de tendencia proletaria en la cárcel, pero era stalinista. A su mentalidad stalinista le viene muy pero muy bien el Ministerio del Interior, y ahí es
donde está mostrando la hilacha, una hilacha autoritaria.

Ordeno y mando.
Ordeno y mando. Y es el dueño de la verdad. Solo pueden hablar de la seguridad los que saben; ustedes, los periodistas, no saben nada. Él, sí. Él sabe muchísimo de seguridad.

Se naturalizó el ajuste de cuentas.
Ah, sí, lo naturalizó él. Si son ajustes de cuentas, no merecen investigación. Pero tampoco merecen investigación, Señor Bonomi, los asesinatos de Ronnie Scarcella y Panchito Vázquez. Esos no merecen investigación. Ni los asesinatos de Morroni y de Facal. ¿Qué fueron, ajustes de cuentas?

Fueron anteriores a su gestión.
Y bueno, pero están todos los datos. ¿Hay archivos de la época de la dictadura y no va a haber archivos de los asesinatos políticos en demo- cracia? No investigaron porque ni quisieron ni él ni Fernández Huidobro. Sencillamente. Porque ellos podrían haber promovido la investigación de estos asesinatos, y no lo hicieron. Es una actitud que tiene que ver con el tema de Derechos Humanos, con la claudicación en el tema de Derechos
Humanos, con la entrega de todos los desaparecidos y asesinados al secreto que mantienen las Fuerzas Armadas.

¿Por qué transa gente como...?
¿Cómo Agazzi?  Es lo que te vuelvo a decir, se crea una burocracia que es el modo de vida y supervivencia, no solo por el tema económico, sino también por la recompensa que significa el camino electoral, el estar en el gobierno, el salir en la prensa, el ser un actor importante. Yo tenía una discusión con el Pato Quartino, porque el Pato sostenía que hay que estar en los lugares en que se decide, y yo decía que no. Si vos estás en los lugares en que se decide, te terminás enquistando en ese lugar. Es la teoría que da Foucault: empezás a cuidar tu mesa y tu sillón, y cuando empezás a cuidar tu mesa y tu sillón moriste, porque ahí te entra la ideología esa, la ideología de la ley del valor, en la cual vos tenés que competir, tenés que subir, tenés que escalar la pirámide. Adquirís esos valores, y tenés que estar siempre en la cúspide, o un poquito alrededor.

¿Por qué tipos como vos largan la toalla? En la interna, digo. Marenales, Manera, Engler.

Manera fue un caso distinto, se fue mucho antes. Lo de Henry es claro. Se dedicó a la ciencia, es mucho más gratificante la ciencia que la política.

Además, con lo que ha hecho es una bestia.
Es un animal. En cualquier momento tenemos novedades sobre el Alzheimer y el cáncer de próstata. El tipo está ahí. Lo que está haciendo es importantísimo.

Y tiene problemas con el sindicato del CUDIM.

Sí, ya los resolvió. El secretario general del sindicato gana ciento sesenta y cuatro mil pesos. No seas malo.

¿Y tipos como Manera, que se van? Porque aparte los valores ideológicos básicos venían del viejo.
Marenales se fue último, pero él jugó un papel importante en este proceso, porque desde el punto de vista ético y moral era una especie de respaldo. Una de las cosas que dijo cuando se fue era que el Ñato y el Pepe estaban en la conciliación de clases. Pero fue hace mucho tiempo. Se quedó a dar una pelea que la perdió. Y yo la perdí, en un momento. Perdí en el MLN, perdí en el MPP. El primer lugar donde perdí fue en el Frente Amplio. Y creí que la pelea se podía dar desde otro lugar, y también tuve un elemento de índole personal, que fue que me enamoré.

Largaste la chancleta por el amor. Algunos se enamoran de una silla, vos te enamoraste de una mujer.
Seguro. Me enamoré de Verónika. Hice una opción de vida. Muchas veces ha quedado demostrado que la militancia no compatibiliza con un vida
en pareja armónica. Yo lo reconozco, y se lo he dicho a los compañeros.
Pero cuando me retiré de la militancia orgánica, la idea era el desarrollo de las luchas populares, de la organización de base. Apostábamos a eso, el último debate lo dimos en la Corriente de Izquierda: hay que abandonar los organismos de conducción del Frente y meter toda la carne en el asador social. Y ahí lo discutimos, y lo perdí.Perdí contra Helios, que es uno de los personajes que más admiro, una de las personas más honestas y consecuentes que han pasado por el Parlamento.

Hoy, sacando el tema del PIT-CNT, hay más ONG que organizaciones sociales. El movimiento estudiantil...
Desapareció. A nivel barrial son las ONG.

Y las ONG a veces más que organización social son fuente de laburo, un modo de vida.
Y el MIDES. ¿Entendés? Ahora están ahí limpiando la playa. O la muchacha que está ahí cuidando el banco. Parque haya ocho sueldos de siete mil pesos, que es lo que les pagan ¿Cuántos hay que están un escalón más arriba en el MIDES? ¿Cuántos funcionarios del MIDES? Ahora son todos funcionarios públicos, en el próximo presupuesto marchan todos pa’dentro.

El partido de alguna manera tiene que bancar a sus funcionarios, qué querés, también.
Sí, el partido y el MPP. Ahí hay de todo.

Tienen su chacra, el MIDES es del partido, el MPP tiene otras.
Pero yo conozco gente del MPP que está ahí, y gente de Constanza que está ahí.

Todo el mundo prendido de la teta.¿La política se ha vuelto un...?
Y sí, un mecanismo de succión. El batllismo. Y se ha vuelto a lo peor del batllismo. Nosotros en América Latina somos un país de primer mundo, somos la excepción, incluso en el MERCOSUR, donde se derrumba el progresismo pero se mantiene en Uruguay, y no se ve que se caiga.

Novick captando votos de desencantados y desideologizados del Frente, ¿no va a ser el que aporte a la otra mitad para que gane?
Novick se llevará desencantados de Tabaré. Lo mío es una opinión. Las encuestas se equivocan, apostaron a Hillary. Yo aposté a Trump.

¿Vos pensabas que ganaba Trump?

Ah, sí. Lo escuché a Michael Moore y me convenció totalmente. Después lo escuché a Juancito Grompone, y también. Era muy coherente dar este paso en el sistema norteamericano. Y además, como no tengo mucha cosa, miro CNN y Telesur, y en CNN se veía que eso de que los latinos iban a votar a Hillary no era así. En la Florida los cubanos y en California los mexicanos votaron a Trump en bloque, porque entre otras cosas los que ya están en Estados Unidos y ya son ciudadanos y tienen derecho a votar no quieren que vengan más mexicanos ni cubanos. Entonces votaron a Trump. Es brava la mano.

Vos tenés contacto con mucha gente acá en el barrio. ¿Qué percepción tienen del gobierno del Frente, qué dicen?
Hay mucha crítica, pero igual lo van a votar. Este barrio voto en un 96% al Frente. Todo el Cerro. Lógicamente, lo van a votar. ¿A quién van a votar? Una mujer amiga de nosotros, sobre todo amiga de Verónika, nos mató con el razonamiento de por qué votó a Astori: “Astori me dio todo, la política esta no es del Pepe, es de Astori.” Y votó a Astori. La gente piensa, también, y tiene miedo de perder las conquistas.

Algunos avances ha habido, desde el punto de vista económico.
Insisto, y creo que se los dije en el otro reportaje: quisiera que ustedes hubieran visto antes estas casas, que eran ranchos y ahora son casas con los baños con cerámica, con artefactos. Hay hidrófugo, las paredes están revocadas, tienen cocina, heladera, televisores plasma. Es decir, el nivel de vida, siendo muy vulnerables y ganando menos de veinte mil pesos, menos de quince mil pesos, como el 70% de los jubilados. Dentro de eso ha tenido un ascenso el nivel de vida del pobrerío. Y eso es real. Vos recorrés y mirás los ranchitos y ya no son ranchos, son casas de material. Esto era como lo de AFE, y ahora no es así. Acá en 2002, en la crisis, había cuatro cuadras de cola para llevar la comida que hacían los voluntarios de acá mismo. Nosotros en la carnicería conseguíamos hueso,con los frigoríficos, y matambre, y se hacía comida. Cuatro cuadras de cola.
La gente se acuerda de eso. Y ahora subimos al que nos salvó de la crisis, a Jorge Batlle, como si la crisis no la hubiera provocado él con su política económica, como si no hubiera habido niños comiendo pasto. ¿No fue esa la propaganda del Frente? ¿Ya nos olvidamos de eso? La muerte te rescata de todo. Capaz que yo después que me muera voy a ser un santo.

El santo de Santa Catalina. ¿De qué te arrepentís en tu vida?
De haber sido edil de la Junta Departamental.

Echaste a todos los presidentes.

Frei no se animó a venir.

Le armaste flor de quilombo a Chirac.
Quedó todo como un cuento, una historia. Relatos salvajes. En realidad lo que nos habíamos propuesto, como tesis, era justamente el desarrollo de
un movimiento barrial, una especie de FUCVAM de los asentamientos, un movimiento barrial fuerte que abarcara toda la periferia de Montevideo,
donde incluíamos a los vendedores callejeros. La peleamos desde ahí, pero personalmente me convencí que desde las instituciones no se logra. La gente te reconoce, y es muy lindo salir en la televisión, muy gratificante, pero el trabajo social no es ese. La lucha social no pasa por ahí, yendo vos desde la institución y dándoles las cosas hechas. En ese sentido creo que me equivoqué, fue el error profundo que tuve.

Te digo nombres y me decís una reflexión. ¿Raúl Sendic?
Un precursor. Vivía intelectualmente en el futuro.

¿Hugo Chávez?
Latinoamérica. El fruto más grande de su lucha fue haber creado conciencia sobre la necesidad de una unión latinoamericana.

¿Lula?
Todos los que lo rodeaban están presos.

¿Néstor Kirchner?

Llegó un momento muy difícil en la Argentina y logró encarrilarla por la vía democrática, y recuperar todo el andamiaje y el aparataje peronista, que
estaba insubordinado y él lo amansó.

¿Pepe Mujica?
Ya te veía venir. Yo los defino como apóstatas. La apostasía no es solo religiosa. Ellos tenían principios, y un modo de ver el mundo, una filosofía, y la cambiaron por la filosofía del enemigo de clase. Un inútil que aprovechó su éxito electoral para volverse conferencista internacional.

¿Tabaré?
El presidente de Progreso, un cuadro chico de acá nomás.

¿Raúl hijo?

Ah, para mí le falta algo al botija ese. Hay algún rulemán que no le funciona.

¿Bonomi?

Es un Stalin, sin lugar a duda.

¿Lucía?
Pobrecita. Siempre detrás de la pollera del Pepe. Mirá que la hizo laburar.

¿María Elia Topolansky?
Está allá en Paysandú. Piensa totalmente distinto. Realmente creo que es una cabeza crítica muy importante, y fue muy importante en la discusión del MLN. Esa es una que se retiró antes, ya desde la cárcel. Cayó conmigo en el Queguay. Volvió al MLN y nadie le abría las puertas. “Si querés, vení conmigo pa ́l Queguay”.

¿Seregni?
Creo que hay que reconocerle, primero, que fue un militar; y, segundo, el trabajo de creación del Frente Amplio. Tal vez se lo haya endiosado y se
haya dejado de ver el trabajo. En ese sentido estoy más con la opinión de Gerardo Caetano. Creo que realmente ha jugado un papel en la historia del Uruguay.

¿Eduardo Rubio?
Quieren hacer otro Frente Amplio, u otro partido comunista, tal vez. No da la talla.

¿Astori?
Un nombre en los organismos financieros internacionales.

¿Valenti?
Está muy crítico, ¿no? Es una persona que ha oscilado muchísimo a lo largo de su vida.

¿Daniel Martínez?
No tengo una opinión sobre Daniel. Lo conocí como dirigente de la federación de ANCAP, cuando salimos de la cárcel. Fue muy solidario con nosotros, en ese entonces. Pero no tengo una opinión formada. Creo que quiere adoptar una veta popular, y le sale más o menos.

¿Las políticas sociales?
Asistencialismo. Como dice Frei Betto, asistencialismo quiere decir políticas sociales sin formación política, sin autoorganización de la gente. Formación política significa que la gente en el barrio aprenda a discriminar y analizar el sistema político, a entender quién tira para un lado y quién tira para el otro, y no que vos se lo digas sino que la gente adquiera los elementos necesarios para tener un análisis propio y organizarse en consecuencia.

¿La agenda de nuevos derechos?
También la va a llevar adelante Trump. Va a prohibir el aborto y yo qué sé. La puede llevar adelante, va a estar contra el matrimonio homosexual,
porque tiene una pinta de marica...Lo van a encontrar como a Clinton pero al revés, vas a ver. Tiene una pinta. ¿No lo has visto, vos?

¿No es un sustituto de grandes cambios, la agenda de derechos?

Lo que hace es que vos no discutas los temas de la lucha de clases. El capitalismo te permite el matrimonio homosexual, el aborto...

La marihuana.
La marihuana. La marihuana significa el blanqueo de capitales. Es como que vos ahora quisieras traficar esclavos legalmente. La legalización de la droga va a terminar blanqueando capitales. Capitales que están en la clandestinidad y que tienen que ser lavados para pasar al sistema. Por eso son los Estados del norte los que están con esto. Pienso que no debería existir ningún tipo de discriminación, ni de géneros ni raciales, ni con relación a la sexualidad. El socialismo debe ser totalmente igualitario o no será socialismo. El capitalismo en cambio es patriarcal, xenófobo y ho-
mofóbico; discriminemos para que la masa salarial tienda a la baja, parece ser la consigna que se esconde tras el montón de prejuicios y supercherías que caracterizan las mentalidades dominantes. Por eso mismo, mientras exista el salario como forma de relación entre las personas, existirá la discriminación racial, el patriarcalismo y la homofobia. Mientras no se toque el salario, el capital se puede dar el lujo de permitir avances legislativos -la mayor parte solamente formales- en la agenda de derechos.

¿Cómo estás de salud?

La voy llevando. Ahora estoy pasando por un período de fortalecimiento. Estuve muy jodido, de nuevo, hace un mes y medio. Soy muy disciplinado.

Me he ido fortaleciendo, me siento bien, pero eso está ahí.